La oncología se consolidó como el principal motor de la farmacéutica: durante el primer semestre de 2026, sus tratamientos contra distintos tipos de cáncer facturaron más de 14 mil millones de dólares.
Los medicamentos oncológicos se han convertido en el negocio más importante para AstraZeneca. De cada 100 dólares que la compañía obtiene por la venta de sus productos, aproximadamente 46 provienen de tratamientos contra el cáncer.
Durante los primeros seis meses de 2026, el área de oncología registró ingresos por alrededor de 14 mil 100 millones de dólares, un crecimiento de 18 por ciento frente al mismo periodo del año anterior. Al eliminar el efecto provocado por las variaciones cambiarias, el avance fue de 15 por ciento. En total, la farmacéutica ingresó 30 mil 672 millones de dólares durante el semestre.
Estas cantidades corresponden a ingresos o facturación, no a ganancias netas. Sin embargo, muestran claramente hacia dónde se dirige el negocio de la empresa: la oncología ya representa su mayor área terapéutica, por encima de los medicamentos cardiovasculares, respiratorios y para enfermedades raras.
Dos productos explican buena parte de ese crecimiento. El primero es Tagrisso, cuyo principio activo es osimertinib y se utiliza para determinados casos de cáncer de pulmón de células no pequeñas que presentan alteraciones en el gen EGFR. El medicamento bloquea proteínas que favorecen la multiplicación de las células cancerosas.
Tagrisso generó 3 mil 775 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, seis por ciento más a tipos de cambio constantes.
El segundo es Imfinzi, nombre comercial del durvalumab, una inmunoterapia que bloquea la proteína PD-L1. Con ello busca impedir que las células tumorales desactiven la respuesta del sistema inmunitario. Sus ventas alcanzaron 3 mil 548 millones de dólares, con un crecimiento de 29 por ciento.
Juntos, Tagrisso e Imfinzi aportaron aproximadamente 7 mil 323 millones de dólares, equivalentes a casi 24 por ciento de todos los ingresos obtenidos por AstraZeneca durante el semestre.
Ambos tratamientos tienen presencia en México. Cofepris ha emitido alertas relacionadas con la falsificación de Tagrisso, mientras que documentos de instituciones públicas mexicanas registran la adquisición y utilización de durvalumab o Imfinzi. Son medicamentos de especialidad que deben administrarse únicamente bajo valoración y seguimiento oncológico.
El peso económico de estos tratamientos no es exclusivo de AstraZeneca. El gasto mundial en medicamentos contra el cáncer alcanzó 252 mil millones de dólares en 2024 y podría llegar a 441 mil millones en 2029, de acuerdo con IQVIA. Estas estimaciones consideran precios de lista, por lo que no necesariamente representan el gasto final después de descuentos o negociaciones.
El crecimiento responde a la llegada de inmunoterapias, medicamentos dirigidos a mutaciones específicas y nuevas combinaciones, pero también al aumento de pacientes que requieren tratamientos prolongados.
En México, los tumores malignos se mantienen como la tercera causa de muerte, después de las enfermedades del corazón y la diabetes. Durante 2024 se registró una tasa de 73.1 fallecimientos por cáncer por cada 100 mil habitantes.
Así, mientras la innovación amplía las opciones para tratar distintos tumores, también convierte a la oncología en uno de los mercados más grandes de la industria farmacéutica. El reto no será solamente desarrollar nuevos medicamentos, sino lograr que los avances sean accesibles para quienes los necesitan.