Ante las irregularidades detectadas en el examen de admisión en línea, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) enfrenta una crisis que ha comprometido la legitimidad y la confiabilidad del proceso de selección, que cada año sólo permite el ingreso al 10 por ciento de los aspirantes que presentan la prueba, advirtieron especialistas.
Por ello, la Máxima Casa de Estudios debe rediseñar el instrumento de evaluación, actualizar los reactivos e, incluso, regresar a la aplicación presencial del examen.
"Hay una alteración estadística, hay un pico estadístico, que no tiene razón de ser. Y para recuperar la confiabilidad, hay que repetir la prueba; tiene que ser de la misma complejidad del anterior, con otros reactivos.
"Y deben garantizar reproducibilidad: si los repites, te tienen que dar más o menos los mismos resultados, por eso los históricos en las carreras no varían mucho", sostuvo la pedagoga Irma Villalpando.
En medio de las denuncias por posibles filtraciones del examen a distancia, aplicado entre el 23 de mayo y el 10 de junio, la UNAM suspendió las inscripciones, previstas para iniciar hoy, con el fin de revisar las presuntas irregularidades en el examen virtual. La decisión dejó en vilo a los 21 mil 962 alumnos que habían obtenido un lugar entre los 158 mil 712 aspirantes.
La especialista urgió a la UNAM a dejar claro a los aspirantes que quienes logren ingresar no sólo deben acreditar el nivel académico que exige la institución, sino también actuar con ética.
Para el sociólogo e investigador educativo Humberto González, es necesario que la UNAM regrese a la aplicación del examen presencial, aunque esto generará inconformidad en alumnos que no hicieron trampa en el examen y que pueden emprender amparos por la restitución del examen.
"Sin duda es una situación crítica que ha comprometido la legitimidad y la confiabilidad del proceso de admisión y va a tener repercusiones más adelante", expresó.
"Esto no acaba con la reposición del proceso de admisión, ahora de manera presencial, que es lo más probable que suceda, sino que también coloca en una situación complicada a aquellos jóvenes que lograron obtener un lugar de manera honesta", agregó.
"Creo que esto es una invitación para que la Universidad reconsidere aplicar nuevamente el examen de manera presencial, salvo que exista otra estrategia que garantice que, si se mantiene la modalidad en línea, puedan evitarse las irregularidades que surgieron en esta ocasión".
El especialista indicó que la hipótesis más sólida, respaldada por los indicios conocidos hasta ahora, apunta a una combinación del uso de inteligencia artificial con la filtración masiva de reactivos por parte de centros de preparación para el examen.
"Son negocios que se dedican a esto y lucran con ello. En los últimos años han tenido un crecimiento exponencial porque este examen suele excluir a un gran número de participantes.
"La necesidad de los jóvenes de prepararse para asegurar un lugar ha incrementado la demanda de estos servicios y, con el fin de ofrecerles mayores posibilidades de ingreso, algunos implementan estrategias tan deshonestas como enviar personas que no tienen interés en quedarse, sino únicamente en obtener las preguntas del examen", expuso.