El incendio en el pozo exploratorio Krem-1 de Pemex, en Los Choapas, Veracruz, iniciado el 5 de marzo y aún activo tras 140 días, habría consumido 242 millones de metros cúbicos de gas al 6 de julio, de acuerdo con un reporte de la organización civil CartoCrítica.
El volumen, estimado por Mikhail Zhizhin, investigador del Earth Observation Group del Instituto Payne de Políticas Públicas (Colorado School of Mines), equivale a más de un tercio de todo el gas seco consumido por los hogares en México durante 2023.
"CartoCrítica calcula que la combustión de ese volumen liberó alrededor de 500 mil toneladas de dióxido de carbono (CO_2), y al considerar el metano que pudo escapar sin quemarse, el impacto se aproxima a 620 mil toneladas de CO_2 equivalente en un horizonte de 20 años, similar a las emisiones anuales de aproximadamente 135 mil automóviles", señala el documento.
Además del humo visible en imágenes satelitales, el informe indica que el fuego deja una firma química en la atmósfera: dióxido de nitrógeno (NO_2), el cual se mide desde el espacio.
El NO_2, explica la organización, se genera en cualquier combustión y permanece pocas horas en el aire, por lo que no viaja lejos de su fuente. Si se detecta de forma sostenida sobre el pozo, subraya, es atribuible directamente a este.
"Su relevancia está en lo que anuncia: donde hay NO_2 de combustión están también los contaminantes que se emiten junto con él (partículas finas, carbono negro, monóxido de carbono y compuestos orgánicos volátiles), que son los de mayor daño a la salud y que el satélite no puede medir directamente a esta escala", apunta.
Antes del 5 de marzo, plantea, el NO_2 sobre el sitio era indistinguible del fondo regional; sin embargo, durante el periodo del incendio, la zona registra en promedio entre 20 y 25 por ciento más NO_2 que dicho entorno.