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Entre la violencia, promesas a cañeros

Mientras en Temoac era sepultado bajo un fuerte operativo el Alcalde Valentín Lavín Romero, asesinado un día antes en su oficina, a 70 kilómetros de distancia la Presidenta Claudia Sheinbaum caminaba entre productores de caña, ejidatarios y sembradores de agave para llevar un mensaje distinto: apoyos para el campo, rehabilitación de caminos saca cosechas y nuevos proyectos para una de las regiones agrícolas más importantes de Morelos.
 
En un extremo del estado, retenes militares resguardaban el funeral del Edil; en el otro, cientos de campesinos aguardaban noticias sobre cómo sacar adelante la próxima zafra.
 
El evento se realizó en una cancha de futbol ubicada frente al Estadio Agustín "Coruco" Díaz, casa de los legendarios Cañeros del Zacatepec, que convirtió durante décadas a este municipio en una plaza emblemática del futbol mexicano.
 
Antes de dar los anuncios para el campo, Sheinbaum volteó hacia la Gobernadora, la morenista Margarita González Saravia y lanzó la pregunta: "¿Cuándo va a tener Morelos un equipo de futbol?".
 
Aquí el futbol nunca fue solamente un deporte. Cada partido llenaba hoteles, restaurantes, fondas y comercios. Y precisamente del campo hablaban los asistentes.
 
Previo al evento, una motoconformadora avanzó lentamente sobre un camino de terracería utilizado por productores cañeros.
 
Era uno de los llamados caminos saca cosechas, indispensables para que los camiones puedan sacar la producción durante la zafra.
 
"Literalmente pasa abriendo el camino", explicó un productor.
 
En el sur de Morelos esos caminos representan mucho más que una obra pública. Si el camino falla, la caña no llega al ingenio.
 
Miles de familias dependen directa o indirectamente de una actividad que sigue siendo el principal motor económico de Zacatepec y de buena parte del sur del estado.
 
Martín Leyva, productor e integrante de Sembrando Vida, recordó cómo cambió la vida de su comunidad la llegada del programa federal.
 
"Nos vino a beneficiar muchísimo", resumió.
 
Sin embargo, también expuso que seis años después el reto ya no consiste únicamente en mantener los apoyos.
 
"Lo que necesitamos es una destiladora", planteó.
 
Productores de distintas comunidades trabajan con especialistas para gestionar un proyecto que permita instalar una planta donde el agave deje de venderse únicamente como materia prima y se transforme en un producto con mayor valor agregado.
 
Los apoyos sociales fueron bien recibidos, pero los productores consideran que el siguiente paso debe ser la inversión que les permita fortalecer la economía regional.
 
Mientras algunos hacían fila para recibir información sobre los programas, otros regresaban a hablar de la próxima zafra, del futuro del agave y de la posibilidad de que el Coruco Díaz vuelva algún día a recibir futbol de Primera División.
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