San Luis Potosí, SLP.- Una riña ocurrida en un bar de la zona de Chapultepec volvió a abrir el debate sobre quién debe responder cuando la violencia irrumpe en un centro nocturno. Para la Dirección de Comercio Municipal, los propietarios no pueden deslindarse de lo que sucede dentro de sus establecimientos, pues considera que la prevención y el control de este tipo de incidentes forman parte de sus obligaciones.
Tras los hechos registrados la madrugada del domingo, el negocio fue clausurado de manera preventiva mientras las autoridades revisan su situación administrativa y verifican si cumple con todos los permisos y requisitos para operar. La decisión final dependerá tanto del expediente del establecimiento como de la forma en que reaccionó su personal ante la emergencia.
El director de Comercio, Ángel de la Vega Pineda, sostuvo que la actuación del personal será un elemento clave para definir si el caso concluye con una multa o con una sanción más severa. En ese sentido, explicó que “la obligación de los dueños es garantizar la seguridad al interior de sus establecimientos”, por lo que la autoridad analizará si los protocolos fueron aplicados correctamente.
Como parte de la investigación, se revisarán las grabaciones de las cámaras de vigilancia para determinar si el personal intentó contener la confrontación conforme a los procedimientos establecidos. Entre las medidas que deberán verificarse está separar a los involucrados y evitar expulsarlos al mismo tiempo, ya que esa decisión puede trasladar el conflicto al exterior y aumentar el riesgo para clientes y transeúntes.
Aunque reconoció que el consumo de alcohol puede propiciar confrontaciones, el funcionario insistió en que los establecimientos deben contar con personal de seguridad suficiente y la infraestructura necesaria para responder incluso ante incidentes de mayor magnitud, pues, desde la perspectiva de la autoridad, operar un centro nocturno implica asumir también la responsabilidad de proteger a quienes acuden a él.