Los aranceles de 10 por ciento ordenados por Estados Unidos bajo la Sección 301 nuevamente dejan a México y a Canadá en una posición relativamente favorable frente al resto de las economías, debido a que las exportaciones que cumplen las condiciones del T-MEC siguen libres del efecto.
De acuerdo con una análisis elaborado por BBVA, si bien los aranceles ordenados por el Gobierno de Estados Unidos nuevamente generan incertidumbre el rumbo de las reglas del comercio global, causando ineficiencias en diversas economías, incluyendo la estadounidense, para México el efecto es menor.
"El T-MEC continúa funcionando como el principal mecanismo de protección del acceso preferencial de México al mercado estadounidense y se trata además de una nueva acción que revela la intención de Estados Unidos de continuar con el T-MEC.
"Segundo, permanece el incentivo para elevar el contenido regional de las exportaciones y documentar adecuadamente su cumplimiento con las reglas de origen", expresó la institución financiera.
Mientras que los diferentes países enfrentarán aranceles de hasta 12.5 por ciento por presuntas prácticas de trabajo forzoso, en el caso de México, la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR) determinó que México ha adoptado una prohibición a las importaciones producidas con trabajo forzoso, pero no la ha aplicado de manera efectiva.
Sin embargo, con todo y la ventaja, la medida sigue siendo violatoria al T-MEC.
"Los bienes mexicanos quedan sujetos formalmente a un arancel de 10 por ciento. No obstante, la resolución incluye una exención importante bajo el amparo del T-MEC.
"Esta nueva acción confirma que la política comercial de la administración Trump seguirá caracterizándose por el uso intensivo de aranceles y por la búsqueda de fundamentos legales alternativos para mantener una cobertura cercana a la universal", acotó BBVA.