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Advierten de precariedad laboral en maquila textil

La industria de la maquila textil en México opera con condiciones laborales precarias, que incluyen bajos salarios, alta intensidad de trabajo, acceso limitado a derechos y prestaciones, elevada inestabilidad y débil inspección, advierte un informe del Consorcio Unidas presentado este jueves.
 
 A pesar de que la industria indumentaria en México constituye un sector estratégico tanto por su inserción en cadenas globales de valor como por su peso en la producción manufacturera nacional -emplea a más de 1.15 millones de personas-, indica, el subsector de maquila textil registra altos niveles de informalidad y vulnerabilidad laboral, que afectan preponderadamente a mujeres.
 
 El perfil de las trabajadoras de la maquila textil. señala el informe Hilando el Cambio, está marcado por trayectorias laborales intermitentes, frecuentemente vinculadas a ciclos de contratación inestables, así como por una alta rotación laboral asociada a condiciones de trabajo exigentes y bajos niveles salariales.
 
 "En muchos casos, estas trayectorias se entrelazan con responsabilidades de cuidado no remunerado, lo que condiciona tanto su disponibilidad para el empleo como sus posibilidades de permanencia y crecimiento laboral dentro del sector", apunta.
 
 La fragmentación productiva del sector indumentaria, explica, se traduce en una diversidad de formas de inserción laboral, con diferencias significativas en materia de acceso a derechos: contratación directa en maquilas exportadoras o empresas medianas, subcontratación, trabajo a destajo y trabajo domiciliario.
 
 El 96.4 por ciento de los establecimientos del sector, detalla, son microempresas (de 1 a 10 personas).
 
 En tanto, el 77 por ciento de las mujeres ocupadas en el sector se encuentra en condiciones de informalidad, en comparación con el 53 por ciento de los varones y mientras el ingreso promedio general de la industria es de $8,121 mensuales, las mujeres perciben en promedio $5,961 pesos, frente a los $10,281 que reciben los hombres.
 
 Las trabajadoras del sector, remarca, enfrentan además riesgos específicos en materia de salud laboral.
 
 "Las labores de confección se caracterizan por procesos altamente repetitivos que implican largas horas en posiciones estáticas y poco ergonómicas, generalmente sentadas frente a máquinas de coser o estaciones de ensamblaje", apunta.
 
 El informe señala la fragmentación institucional en la vigilancia de las condiciones laborales del sector.
 
"La falta de coordinación entre instancias laborales, de seguridad social, cuidados e igualdad de género genera vacíos de atención que reproducen la desprotección", apunta.
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