autos y motos

Honda desconecta el Prologue fabricado en Coahuila

La automotriz retirará su única camioneta eléctrica del mercado estadounidense al concluir el año-modelo 2026; el vehículo es ensamblado por General Motors en Ramos Arizpe.

Honda decidió poner fin al Prologue, la camioneta eléctrica que General Motors fabrica para la marca japonesa en su complejo de Ramos Arizpe, Coahuila, apenas tres años después de su llegada al mercado.

La compañía concluirá la comercialización del modelo una vez terminado el año-modelo 2026. Algunas unidades podrían mantenerse en las agencias estadounidenses hasta principios de 2027, mientras se agotan los inventarios disponibles.

El Prologue comenzó a venderse en 2024 como la principal apuesta de Honda para entrar al mercado de vehículos eléctricos de gran volumen en Norteamérica. Fue desarrollado en colaboración con General Motors y utiliza tecnología y componentes de la plataforma Ultium, compartidos con modelos como la Chevrolet Blazer EV. Su producción se realiza en la planta de GM ubicada en Ramos Arizpe.

Aunque el vehículo tuvo un arranque favorable, sus ventas perdieron velocidad. Honda colocó 33 mil 17 unidades durante 2024 y 39 mil 194 en 2025; sin embargo, durante el primer semestre de 2026 comercializó únicamente 8 mil 407, una caída anual de 49 por ciento.

El retroceso coincide con una desaceleración general del mercado eléctrico estadounidense, afectado por la eliminación de incentivos fiscales, modificaciones regulatorias y consumidores que todavía muestran resistencia ante factores como el precio, la infraestructura de carga y la autonomía.

Honda ya había comenzado a revisar sus planes. En marzo canceló el desarrollo y lanzamiento de tres modelos eléctricos que serían producidos en Norteamérica, mientras que en mayo anunció que convertirá parte de su capacidad destinada a baterías para eléctricos hacia la fabricación de baterías para vehículos híbridos.

Con la salida del Prologue, Honda se quedará temporalmente sin un vehículo completamente eléctrico nuevo dentro de su catálogo estadounidense a partir de 2027. La marca concentrará recursos en automóviles híbridos y modelos con motores de combustión, aunque mantiene la electrificación dentro de sus planes de largo plazo.

Para México, la cancelación es también una señal sobre la vulnerabilidad de una industria altamente orientada a la exportación. Un vehículo puede diseñarse en Estados Unidos, fabricarse en Coahuila y desaparecer de las líneas de producción cuando cambian los incentivos o las preferencias del consumidor estadounidense.

La decisión no significa el cierre de la planta de Ramos Arizpe, donde General Motors también ensambla otros vehículos eléctricos. Sin embargo, el final del Prologue confirma que producir para el mercado más grande de Norteamérica ofrece enormes oportunidades, pero también deja a las fábricas mexicanas expuestas a decisiones comerciales tomadas fuera del país.

OTRAS NOTAS