Dentro de la palabra se esconde el ser y la negación de la mentira. ¿Te habías fijado? Ser-ni-miento. Discernir es saber distinguir mediante un buen juicio, desde una razón que antes ya ha hecho su recorrido por el corazón y corroborado una intuición muy cercana al espíritu.
El discernimiento conlleva sensatez, claridad y una mirada que rompe las fronteras del tiempo, porque analiza patrones de repetición y su evitación, pero también las probabilidades de una línea temporal futura. Discernir dirige siempre tus pasos por el pasillo directo a experimentar las virtudes.
Es la medicina para impedir caídas viciosas o destructivas en cualquier área del Ser. Es el elixir que te da fuerza y entendimiento para no destruir ni destruirte. Es salir de la pereza de lo conocido y de la atrocidad justificada en tradición.
Es la diligencia mental, emocional y espiritual que danzan al unísono para protegerte de una vida de sufrimiento y consecuencias incomodas. Porque cuando discernimos, abrimos el corazón y la empatía, su fiel compañera se expresa abrazada de esa razón protectora y tranquilizante, que dirige ese amor por un cauce estructurado e inteligente.
¿Has estado de pie en una bifurcación de dos caminos? Se presentan ante tus ojos dos opciones que no necesariamente están totalmente claras en su dualidad. No es una tortuosa, espinada y peligrosa y la otra un camino lleno de sol, flores, mariposas y seguridad absoluta.
No. Las dos opciones de primera vista neutras, te esperan parcas, inmóviles y observándote insensibles y estáticas, pero tú, tienes que decidir y poner toda tu atención a tu entrecejo, para mirar más allá de lo evidente, del principio del camino, de lo inmediato y entonces entonas la mirada, imaginando consecuencias, posibilidades, resultados y como te sentirías en cada uno de esos senderos.
También observas por cuál de los caminos puedes beneficiar o, todo lo contrario, perjudicar a otras personas si tomas uno u otro y es entonces, es allí, donde se va elevando tu espíritu. ¿Es esto para mi máximo bien y el de todos? ¿Estoy abandonándome si me voy por este camino o de lo contrario mi estrella del norte, mi propósito lumínico me está abriendo el camino para seguir creando un destino lleno de bondad, de belleza y de verdad?
Es entonces cuando te conectas con esta energía, con esta cualidad que te aleja de la mala fortuna. ¿Recuerdas algunas ocasiones en las que has parado por un momento, has respirado y te has dado la oportunidad de concentrarte con absoluta entrega y con tu sistema nervioso regulado a elegir que decir, por donde ir o qué camino tomar?
Todo lo contrario al discernimiento es hablar sin ningún filtro, sin empatía, sin consideración hacia la persona que tenemos enfrente. Una persona que no discierne, escupe palabras desde la impertinencia y lastima, a veces hiere mucho y destruye a las personas que se supone que ama.
No está tomando la decisión de acompañar su instinto con la razón y el corazón. Sin discernimiento decide por las situaciones que le dan placer inmediato y beneficios egoístas. En el discernimiento hay bondad, en el maquiavelismo hay mucha razón y pensamiento estratégico y estructurado pero impulsado por la maldad, es pura maquinación, por ende, está alejado del discernimiento por cuestiones de ética y responsabilidad con el otro y con el todo. Sin discernir las decisiones no lo son, más bien son impulsos, son instintos descoyuntados. Hay crueldad, en ocasiones no intencionales en acciones impulsivas y acostumbradas que no han pasado por la reflexión y el análisis.
“Es que todo mundo lo hace” Es una justificación de alguien que no discierne, solamente participa ciegamente en las costumbres que destruyen. Cualquier palabra, acción, o decisión irresponsable y dañina ha sido mentada o dirigida por una falta de conexión con la razón del espíritu.
No miento, no me miento, no hay falsedad cuando discierno. Participo desde la verdad del alma, esa verdad que ha sido filtrada desde la intencionalidad de vivir en luz y no en seguir creando infiernos y caos. Precisamente eso significa esta palabra, ordenar la mente y por ende ordenar el caos.
Dar forma a lo que aún no ha sido visto. Y cuanta paz se siente cuando te sientas al lado de alguien que ha decidido que el timón de su vida sea el corazón tejido a la razón. La persona que discierne te abriga con una protección celeste que no se puede explicar con palabras, Él o Ella es un apego seguro, una persona adulta y juiciosa más no moralista ni represora, sino que más bien un Ser que ha decidido darse baños de luz y de un pensamiento que va más allá de lo ya creado mundanamente.
Es un Ser que tiene dirección, sabiduría y paz. ¿Eres uno(a) de ellos? ¿Conoces a alguien con esta bendita cualidad? Deseo que tu camino se abra y las decisiones que tomes a cada segundo, sean las que colmen a tu persona y a tu ser de las más pacíficas y bellas dichas que hay sobre la tierra.
Gracias por caminar juntos.
Tu terapeuta.
Claudia Guadalupe Martínez Jasso.