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Dos gobiernos en la misma ciudad

'Bulevar de Ideas'

X: @jchessal

China Miéville imaginó en su novela La ciudad y la ciudad algo tan extraño como fascinante, dos ciudades diferentes ocupan el mismo espacio físico. Bes?el y UlQoma comparten calles, edificios y cruces, pero sus habitantes han aprendido a comportarse como si la otra ciudad no existiera. Pueden caminar junto a alguien que pertenece a la otra jurisdicción y, aun así, fingir que no está allí.

La idea pertenece a una novela policiaca, pero su fuerza va mucho más allá del misterio. Miéville construye una metáfora sobre la costumbre de ignorar aquello que está frente a nosotros. No hace falta levantar un muro cuando las personas han aprendido a no mirarse.

Algo parecido puede ocurrir en una ciudad gobernada al mismo tiempo por autoridades municipales y estatales. Ambas recorren las mismas avenidas, intervienen los mismos espacios y reciben las quejas de los mismos ciudadanos.Sin embargo, a veces trabajan como si pertenecieran a ciudades distintas.

Una autoridad anuncia la rehabilitación de una avenida, en tanto que la otra proyecta una obra hidráulica en la misma zona. Una modifica el tránsito, la otra cambia una ruta de transporte. Una mejora un parque, pero nadie pregunta quién atenderá los accesos, la iluminación o el mantenimiento. Cada decisión puede parecer razonable por separado y resultar absurda cuando se coloca junto a las demás.

La dificultad no está solamente en que dos gobiernos quieran atribuirse una obra, el problema más profundo aparece cuando cada uno deja de ver las consecuencias de lo que hace el otro, porque entonces la ciudad se convierte en un rompecabezas armado por personas que no comparten la misma imagen.

Para el ciudadano, esa división resulta incomprensible, ya que la calle por la que circula no cambia de naturaleza cuando cruza una frontera administrativa invisible.El agua no distingue niveles de gobierno, el congestionamiento vehicular tampoco consulta organigramas y mucho menos lo hace el bache, criatura democrática que recibe por igual a todos los automóviles.

Sin coordinación, una obra puede resolver un problema y crear tres nuevos; puede agilizar una avenida y colapsar las calles vecinas, puede embellecer una plaza y dificultar el acceso de quienes la usan.

La escena podría resultar hasta cómica. Imaginemos dos cuadrillas trabajando a pocas cuadras, cada una con sus conos, sus logotipos y su versión de la realidad. Una presume que está transformando la zona mientras que la otra explica que apenas comenzará la transformación. Mientras tanto, los vecinos aprenden rutasemergentes, los comercios pierden clientes y los conductores desarrollan una especialidad en calles secundarias.

En la novela de Miéville, mirar deliberadamente la otra ciudad puede convertirse en una infracción grave. En la vida urbana la falta de mirada tendría que ser el verdadero problema. Bes?el y UlQoma sobreviven porque sus habitantes se ignoran con disciplina. Una ciudad real, en cambio, se deteriora cuando sus autoridades hacen lo mismo.

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