Un equipo portátil, de tamaño similar al de una hielera, permitió obtener imágenes de distintas partes del cuerpo sin apoyo médico desde la Tierra. Los resultados fueron comparables con los estudios realizados antes del vuelo.
La medicina espacial acaba de sumar una herramienta que hasta hace poco parecía imposible de utilizar fuera del planeta. Los tripulantes de la misión privada Fram2 consiguieron realizar las primeras radiografías de personas y equipos en órbita, mediante un sistema portátil suficientemente compacto para viajar dentro de una cápsula espacial.
El experimento, denominado SpaceXray, se llevó a cabo durante la misión Fram2 de SpaceX, lanzada el 31 de marzo de 2025. La nave permaneció tres días y 14 horas en una órbita polar, a una altura aproximada de entre 425 y 450 kilómetros, antes de regresar a la Tierra el 4 de abril.
Dentro de la cápsula Crew Dragon, los participantes tomaron radiografías de una mano, un antebrazo, el tórax, el abdomen y la pelvis. También examinaron un reloj inteligente y un objeto utilizado para calibrar el sistema, con el propósito de comprobar si la tecnología podía servir tanto para atender emergencias médicas como para revisar componentes de una nave sin desarmarlos.
Tres integrantes de la tripulación recibieron solamente cuatro horas de capacitación antes del despegue. Ninguno era especialista en radiología y, durante el procedimiento, realizaron las imágenes sin asistencia del personal en Tierra. Los archivos digitales fueron enviados inmediatamente a una computadora dentro de la cápsula para comprobar su calidad.
Posteriormente, tres radiólogos independientes compararon los estudios obtenidos en órbita con radiografías realizadas antes del vuelo. El análisis no encontró diferencias relevantes en la calidad general, la resolución espacial ni el contraste de las imágenes.
Todas alcanzaron un nivel útil para el diagnóstico, aunque las tomas del tórax, abdomen y pelvis presentaron algunas dificultades de posicionamiento debido a que tanto el paciente como el equipo flotaban en condiciones de microgravedad.
La primera imagen difundida fue la radiografía de una mano con un anillo, una referencia a la histórica placa obtenida por Wilhelm Röntgen en 1895, considerada la primera radiografía médica.
Durante más de cuatro décadas, el ultrasonido había sido el principal método de diagnóstico por imagen disponible en los vuelos espaciales. Sin embargo, su manejo requiere entrenamiento y puede resultar limitado para identificar fracturas, evaluar los huesos o analizar algunos problemas en el tórax y el abdomen.
La posibilidad de llevar equipos de rayos X pequeños, inalámbricos y alimentados por batería podría facilitar la atención de astronautas durante misiones prolongadas hacia la Luna o Marte. También permitiría inspeccionar trajes espaciales, componentes electrónicos, satélites o vehículos de exploración sin tener que abrirlos.
Los resultados, publicados en la revista científica Radiology, muestran que las radiografías en órbita no solo son posibles: pueden producir imágenes con una calidad semejante a la obtenida en la Tierra, incluso cuando quienes manejan el equipo cuentan con poca capacitación médica.