Una buena rutina facial no necesita diez pasos: limpiador, hidratante y protector solar forman la base; los sérums y otros tratamientos deben elegirse según las necesidades de cada piel.
Las redes sociales han convertido el cuidado de la piel en una rutina aparentemente interminable, llena de productos, activos y pasos. Sin embargo, para mantener el rostro limpio, hidratado y protegido no es necesario llenar el tocador.
De acuerdo con especialistas en dermatología, una rutina básica puede construirse a partir de tres productos esenciales: un limpiador suave, una crema hidratante y un protector solar de amplio espectro. Los demás cosméticos, como sérums, tónicos o retinol, son complementarios y deben utilizarse con un objetivo concreto.
El primer paso es retirar sudor, grasa, residuos de maquillaje y suciedad acumulada durante el día. Lo recomendable es utilizar un limpiador suave, adecuado para el tipo de piel y que no deje una sensación excesiva de tirantez.
El rostro puede lavarse por la mañana, antes de dormir y después de sudar. Tallar con fuerza, utilizar agua demasiado caliente o elegir productos muy abrasivos puede provocar irritación.
La hidratación no es exclusiva de las pieles secas. Incluso una piel grasa puede beneficiarse de una crema ligera que ayude a mantener su barrera protectora y reduzca la pérdida de agua.
Las pieles secas suelen tolerar mejor las cremas de textura más densa, mientras que las mixtas o grasas pueden preferir geles o lociones ligeras etiquetadas como “no comedogénicas”, es decir, formuladas para no obstruir los poros.
Es el producto más importante de la rutina diurna. Debe elegirse uno de amplio espectro, que proteja contra rayos UVA y UVB, y preferentemente con factor de protección solar 30 o superior.
Debe aplicarse al final de la rutina de la mañana y renovarse aproximadamente cada dos horas cuando existe exposición directa al sol, así como después de nadar o sudar. El uso constante ayuda a prevenir quemaduras, manchas, envejecimiento prematuro y daños provocados por la radiación ultravioleta.
El sérum es un producto concentrado que puede incorporarse para atender una necesidad particular. No todas las personas necesitan utilizarlo y tampoco es recomendable aplicar varios activos al mismo tiempo cuando se está comenzando.
Entre las opciones más comunes se encuentran:
Se aplica después de la limpieza y antes de la crema hidratante. Lo ideal es introducir un producto a la vez para identificar posibles reacciones.
Quienes utilizan maquillaje o protectores solares resistentes al agua pueden necesitar un desmaquillante, agua micelar, bálsamo o aceite limpiador antes del jabón facial.
Este paso ayuda a retirar productos difíciles de eliminar, pero debe acompañarse de una limpieza suave, especialmente antes de dormir.
Son derivados de la vitamina A utilizados para tratar líneas finas, manchas, textura irregular y algunos casos de acné. No forman parte de una rutina básica y pueden causar resequedad, descamación o irritación.
Los dermatólogos recomiendan comenzar con fórmulas de baja intensidad, utilizarlas en noches alternas e incrementar su frecuencia gradualmente según la tolerancia de la piel.
No necesariamente. El tónico puede ofrecer hidratación o incluir ciertos activos, pero no sustituye al limpiador, la crema ni el protector solar. Además, los tónicos con alcohol o ingredientes astringentes pueden irritar algunas pieles.
La crema para el contorno de ojos también es opcional. En muchos casos, una crema hidratante suave puede utilizarse alrededor de esta zona, siempre que no provoque ardor o irritación.
Por la mañana:
Por la noche:
La Academia Estadounidense de Dermatología recomienda aplicar primero los tratamientos y después los productos hidratantes o protectores.
Utilizar demasiados activos al mismo tiempo no acelera los resultados y puede alterar la barrera de la piel. Una rutina sencilla, constante y adecuada al tipo de cutis suele ser más fácil de mantener.
En caso de acné persistente, manchas que cambian, irritación frecuente, rosácea o lesiones que no desaparecen, es recomendable acudir con un especialista en dermatología y evitar automedicarse con productos demasiado fuertes.