La automotriz elevó su producción estadounidense para reducir el impacto de los aranceles, aunque conservará en territorio mexicano el ensamble de dos de sus modelos más accesibles.
Nissan está reorganizando su operación en Norteamérica para enfrentar el aumento de los costos comerciales. En solo un año, la compañía incrementó de 45 a 60 por ciento la proporción de vehículos destinados al mercado estadounidense que fabrica dentro de ese país.
La estrategia busca reducir su exposición a los aranceles, que representaron para la automotriz un desembolso cercano a mil 600 millones de dólares durante 2025, según declaraciones de su director ejecutivo, el mexicano Iván Espinosa.
Sin embargo, el fortalecimiento de sus plantas estadounidenses no significa que Nissan pretenda retirar de México la producción del Sentra y la Kicks. Ambos modelos continuarán ensamblándose en territorio mexicano debido a que trasladarlos elevaría los costos y dificultaría mantenerlos dentro del segmento de vehículos accesibles.
Los aranceles agregan entre dos mil 500 y tres mil dólares al costo de cada Sentra o Kicks exportado hacia Estados Unidos. Pese a esa presión, la empresa trabaja en reducir gastos y mejorar la eficiencia de sus procesos en México, en lugar de trasladar inmediatamente las líneas de producción.
La decisión refleja el dilema que enfrenta la industria automotriz: producir más vehículos en Estados Unidos para evitar impuestos de importación, pero conservar en México aquellos modelos cuyo precio depende de menores costos laborales y operativos.
El Sentra y la Kicks se encuentran entre las opciones de entrada de Nissan en el mercado estadounidense. Directivos de la empresa han reconocido que los aranceles reducen o eliminan la rentabilidad de estas unidades, aunque dejar de importarlas también disminuiría la oferta de automóviles nuevos con precios inferiores a los 30 mil dólares.
Por ahora, México conserva un papel estratégico para Nissan. Mientras la compañía acelera la fabricación de vehículos de mayor margen en sus plantas estadounidenses, sus instalaciones mexicanas seguirán siendo fundamentales para atender el mercado de automóviles compactos y accesibles.