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El día que Marte dejó de ser solo un punto rojo

Un 14 de julio de 1965, la sonda Mariner 4 logró fotografiar de cerca otro planeta por primera vez y cambió para siempre la manera en que la humanidad veía al planeta rojo.

Durante siglos, Marte fue observado desde la Tierra como un pequeño punto rojizo rodeado de teorías, relatos de ciencia ficción y preguntas sobre la posibilidad de encontrar vida. Todo comenzó a cambiar el 14 de julio de 1965, cuando la sonda Mariner 4 de la NASA pasó junto al planeta y capturó las primeras imágenes cercanas de un mundo distinto al nuestro.

La nave había despegado el 28 de noviembre de 1964 desde Cabo Cañaveral y necesitó 228 días para llegar hasta su destino. Durante su histórico sobrevuelo pasó a unos 9 mil 846 kilómetros de la superficie marciana y obtuvo 21 fotografías completas, además de una pequeña parte de una imagen adicional.

Pero conseguir las fotografías era apenas la mitad del reto. La sonda transformaba las señales captadas por su cámara en información digital y las almacenaba en una cinta a bordo, mediante una tecnología que actualmente podría compararse con la de un casete. Después, los datos eran enviados lentamente hacia la Tierra: la velocidad de transmisión era de apenas poco más de ocho bits por segundo y cada fotografía tardaba varias horas en llegar completa.

La espera era tan larga que algunos ingenieros del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA decidieron adelantarse a las computadoras. Imprimieron los números recibidos, colocaron las hojas en tiras y colorearon cada espacio a mano, de acuerdo con los diferentes tonos de gris. Así construyeron artesanalmente una de las primeras representaciones de Marte obtenidas desde el espacio.

Las imágenes mostraron una superficie antigua, desértica y cubierta de cráteres, más parecida a la Luna de lo que muchos científicos imaginaban. La misión también reveló que la atmósfera marciana era extremadamente delgada, lo que debilitó las teorías de la época sobre canales, vegetación o civilizaciones habitando el planeta.

Aunque las fotografías cubrieron menos del uno por ciento de la superficie de Marte, fueron suficientes para abrir una nueva etapa en la exploración espacial. Después de Mariner 4 llegarían orbitadores, módulos de aterrizaje, vehículos exploradores y hasta un pequeño helicóptero. Todo comenzó con aquellas imágenes granuladas, guardadas en una cinta magnética y enviadas lentamente desde millones de kilómetros de distancia.

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