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Somos MX: mala señal

Detrás del Telón

La conformación del partido Somos MX en San Luis Potosí puso a la vista el acaparamiento de los nuevos espacios de representación política, como sucedió este fin de semana con el regreso de Xavier Nava Palacios; se simuló un ejercicio democrático de elecciones internas para formalizar la entrega de la dirigencia al exalcalde capitalino que primero estuvo en el PRD, luego en el PAN y Morena.
 
Se le entregó a Nava la dirigencia estatal que conlleva el control de los órganos internos de decisión, de los recursos económicos y perfila su propia candidatura para el próximo año, pero una voz se pronunció en contra, la del delegado José Manuel Aranda, quien votó en contra de la elección de Nava, consideró que “su pasado reciente como candidato de Morena vulnera la unidad interna y pone en riesgo el desarrollo de la nueva fuerza política”.
 
El enviado de la dirigencia nacional, Emilio Álvarez Icaza, muy cercano a la familia Nava, acalló la disidencia potosina que comenzaba a crecer y de inmediato validó los resultados de la votación; esta es una mala señal y pésimo inicio de esta nueva organización política.
 
Las expectativas de impulsar nuevos liderazgos y una apertura plural en un escenario político nacional marcado por la fuerza de Morena y sus aliados como el PVEM, se cometió el error de privilegiar el apellido Nava, acostumbrado a vivir de las glorias del pasado y de escasa o nula aportación propia, por encima de los perfiles ciudadanos, hombres y mujeres jóvenes libres que se quedaron observando cómo fueron bloqueados, excluidos por su clase social y pensamiento diverso y crítico.
 
La situación resulta especialmente sensible porque Somos MX surgió con el discurso de romper con las prácticas de concentración del poder y de ofrecer una plataforma distinta a los partidos tradicionales; y cuando los espacios de dirección y decisión se concentran en un mismo núcleo familiar, inevitablemente aparecen dudas sobre la congruencia entre el discurso fundacional y la manera en que se distribuyen las responsabilidades internas.
 
No debería sorprendernos lo ocurrido, Somos MX es una iniciativa de un grupo de políticos de derecha que salieron del PRD, PRI y PAN, exfuncionarios del INE y colectivos de las élites como la Marea Rosa, Mexicanos contra la Corrupción y otros; con el propósito principal de acotar a Morena, con una difusa plataforma ideológica para no comprometerse ni asustar a adeptos; sería una variante de Movimiento Ciudadano que apuesta más al peso de figuras individuales que al trabajo colectivo, las bases serán solo eso, sin voz ni voto que valga tal como pasó en la asamblea fundacional en la capital potosina.
 
De las cabecillas del nuevo partido podemos mencionar a Guadalupe Acosta Naranjo, Fernando Belaunzaran, Gustavo Madero, Jorge Castañeda, Amparo Casar, José Ramón Cossío, Manuel Clouthier, María Elena Morera, el monero de Reforma, Calderón, exguerrillero René Arce; Roger Bartra, Beatriz Pagés, Carlos Navarrete, Claudia De Buen y Consuelo Sáizar: de chile, dulce y manteca.
 
¿Qué pensaría el doctor Nava de ver a su hijo Salvador Nava Calvillo entre esa pléyade de políticos conservadores que perdieron sus privilegios?; flaco favor le hace el primogénito al legado navista al sumarse a un partido que se opone al cambio y a la transformación en marcha en todo el país.
 
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