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México entra al top 10 de inversión, pero la ONU enfría el nearshoring

 
 
El nearshoring no se gana por mapa. México volvió a meterse a las grandes ligas de la inversión extranjera. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) colocó al país dentro del top 10 mundial de receptores de capital foráneo.
 
El dato confirma que la economía mexicana sigue siendo atractiva para el dinero de empresas extranjeras, pero el mismo informe baja el entusiasmo automático: el nearshoring —traer fábricas, producción y proveedores más cerca de Estados Unidos— no aparece como una razón suficiente para mover nuevas plantas al territorio nacional.
 
Esto significa que México sí está recibiendo dinero del exterior, pero eso no implica que el boom esté garantizado ni que cada dólar se convierta de inmediato en plantas, empleos o proveedores nacionales.
 
Más de 80% de la inversión extranjera directa global se concentró en los 20 principales países receptores en 2025”.
 
En el informe World Investment Report 2026, la UNCTAD reveló que México captó 41 mil millones de dólares de inversión extranjera directa en 2025, frente a 38 mil millones de dólares registrados un año antes. Con ese avance, el país apareció entre los principales destinos del mundo para el dinero que llega a abrir, ampliar o comprar empresas, plantas e infraestructura.
 
La posición importa porque la inversión global no se está repartiendo de forma pareja. El organismo advirtió que los flujos de dinero se concentran cada vez más en pocas economías grandes, mercados con muchos consumidores, centros financieros y países capaces de atraer proyectos que dejan más tecnología, mejores empleos, proveedores y producción.
 
Para México, estar en ese grupo significa que el país sigue compitiendo por capital global en un entorno más difícil, marcado por tensiones geopolíticas como las guerras, incertidumbre comercial, costos financieros altos y una competencia más agresiva por industrias que todos quieren atraer, como Inteligencia Artificial, chips, energía limpia y minerales críticos
 
En América Latina y el Caribe, México quedó como el segundo mayor receptor de inversión extranjera directa, solo detrás de Brasil. La región recibió 188 mil millones de dólares en 2025 y México concentró una parte clave de ese monto.
 
Pero la comparación con Brasil muestra el tamaño del reto. El país sudamericano captó 77 mil millones de dólares, casi el doble que México, y registró un crecimiento de 23%, mientras la inversión hacia México avanzó 8%.
 
El dato no borra el atractivo mexicano, pero sí le pone límite al triunfalismo, debido a que la economía mexicana aparece fuerte en el mapa global, aunque todavía no lidera la región ni captura la mayor parte del capital que está llegando a Latinoamérica.
 
La advertencia de la UNCTAD va directo al punto central; alertó que estar cerca de Estados Unidos –como está México– no basta para atraer fábricas, proveedores e inversión. El informe señala que la cercanía geográfica todavía no aparece como la razón principal para que las empresas muevan producción hacia países vecinos, pese a las expectativas de nearshoring.
 
En palabras simples: vivir cerca de Estados Unidos ayuda, pero las empresas están moviendo inversión por razones más complejas: riesgo, acceso a mercados, seguridad económica, infraestructura, tecnología, proveedores y capacidad para operar sin interrupciones.
 
México tiene una ventaja natural por ubicación, tratados comerciales y conexión industrial con Norteamérica, pero la ONU muestra que el dinero no llega solo por vecindad; llega donde encuentra reglas claras, energía suficiente, aduanas ágiles y mejores condiciones para operar.
 
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