San Luis Potosí, SLP.- Las intensas lluvias registradas en la capital potosina volvieron a poner en evidencia las condiciones de la infraestructura vial. El bulevar Río Santiago se convirtió nuevamente en un punto crítico, donde varios automóviles quedaron varados por la acumulación de agua e, incluso, una patrulla de la Policía Municipal terminó atorada al intentar cruzar el camellón central, por lo que también tuvo que ser auxiliada por una grúa.
Tras los incidentes, el alcalde Enrique Galindo Ceballos reconoció que el bulevar requiere trabajos de mantenimiento, aunque precisó que esa vialidad corresponde a la Secretaría de Desarrollo Urbano, Vivienda y Obras Públicas (SEDUVOP), por lo que aseguró que continuará gestionando su rehabilitación.
“Tenemos el reporte de entre ocho y diez carros que se quedaron parados y recibieron ayuda de nosotros”, declaró el presidente municipal.
Si bien las precipitaciones representan un beneficio para la recarga de cuerpos de agua, también han dejado al descubierto el desgaste de calles, drenajes y vialidades que, en varios puntos de la ciudad, muestran años de abandono. Uno de los casos más visibles es el socavón ubicado en el barrio de San Sebastián, donde vecinos denuncian que el problema permanece desde hace semanas sin una solución definitiva.
Habitantes de la zona aseguran que el enorme hundimiento representa un riesgo permanente para peatones y automovilistas. Incluso, señalan que durante las últimas tres semanas ha permanecido prácticamente abandonado, provocando personas lesionadas y daños materiales en vehículos, mientras cuestionan cuánto tiempo más deberán esperar para que las autoridades intervengan de manera definitiva.
Sobre este punto, Galindo sostuvo que el problema obedece a una red hidrosanitaria con décadas de antigüedad.
“Está atendiéndose; es una red hidrosanitaria muy vieja, de más de 80 años, y los desperfectos seguirán porque hay partes de la ciudad que son muy viejas y nunca se les dio mantenimiento, y esas son las consecuencias”, afirmó.
El alcalde añadió que varios de los daños que han surgido durante la temporada de lluvias también responden a fallas estructurales heredadas en distintas zonas de la ciudad. En el caso específico del socavón de San Sebastián, explicó que la solución implica una reconstrucción integral de la vialidad y no únicamente rellenar el hundimiento.
“Son defectos de construcción. Arreglar el socavón de San Sebastián significa reconstruir la calle y esa obra cuesta alrededor de 2.2 millones de pesos”, puntualizó.
Mientras las autoridades atribuyen los daños a infraestructura envejecida, la temporada de lluvias continúa dejando al descubierto un problema que va más allá de las precipitaciones, la falta de mantenimiento acumulada durante años y la vulnerabilidad de una ciudad cuya red hidráulica y vial parece rebasada ante cada tormenta importante. La pregunta que permanece es si las gestiones, los diagnósticos y las explicaciones lograrán traducirse en obras antes de que una nueva lluvia vuelva a paralizar la capital.