El Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), abrió formalmente la negociación salarial 2026 con Petróleos Mexicanos (Pemex) y perfila la demanda de un incremento para sus trabajadores.
Encabezados por Ricardo Aldana Prieto, se instaló la Comisión Mixta Revisora del Salario 2026, mecanismo con el que cada año empresa y gremio negocian el ajuste salarial y los compromisos del Contrato Colectivo de Trabajo.
En caso de no alcanzar acuerdos dentro de los plazos laborales, el sindicato puede recurrir al emplazamiento a huelga, una herramienta de presión utilizada históricamente por el gremio petrolero durante sus negociaciones con Pemex.
La revisión se registra mientras Pemex enfrenta altos niveles de deuda, vencimientos financieros, presión de proveedores y una estrategia federal para rescatar sus operaciones mediante apoyos presupuestales y esquemas de financiamiento.
Pese a este escenario, buscan mantener prestaciones y obtener mejoras salariales para una plantilla que, durante décadas, fue considerada una de las más beneficiadas del sector público.
"Empresa y Sindicato definirán el incremento salarial y los mecanismos concretos a través de los cuales Pemex dará cumplimiento a los compromisos pendientes del Contrato Colectivo de Trabajo, con especial énfasis en la seguridad industrial y los servicios de salud", informó el STPRM.
La instalación de la mesa estuvo encabezada por Marcela Villegas Silva, directora de Administración y Servicios de Pemex; Alfredo Domínguez Marrufo, titular del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, y Aldana Prieto.
La relación entre Pemex y el sindicato ha atravesado distintas etapas en los últimos años.
En Gobiernos anteriores, el sindicato petrolero mantuvo una amplia influencia política y económica en la empresa, con participación en decisiones internas, manejo contractual y una relación cercana con las autoridades.
Sin embargo, durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, perdió parte de ese peso político en medio del discurso oficial contra privilegios sindicales y corrupción dentro de Pemex.
La salida de Carlos Romero Deschamps de la dirigencia petrolera en 2019 cerró una etapa de control sindical que se había extendido más de dos décadas.
Aldana Prieto, cercano al antiguo grupo de Deschamps, asumió la dirigencia del STPRM y desde entonces ha buscado reconstruir la interlocución del sindicato con el Gobierno federal.
Con la Administración de Claudia Sheinbaum, el líder petrolero ha endurecido el discurso de respaldo institucional a Pemex y ha presentado al gremio como un aliado para la recuperación de la empresa.