San Luis Potosí, SLP.- La posibilidad de que se impulse el uso del fracking en la Huasteca potosina encendió una nueva voz de alerta. Ahora fue la Iglesia católica la que llamó a las autoridades a revisar con rigor científico, ambiental y social cualquier proyecto relacionado con esta técnica de extracción, al considerar que sus efectos podrían recaer principalmente sobre las comunidades indígenas y los ecosistemas de la región.
El pronunciamiento surge luego de que trascendiera el intento de llevar este método de extracción a zonas de la Huasteca, donde habitantes y organizaciones sociales han manifestado su preocupación por las posibles afectaciones al agua, la tierra y las actividades productivas de las que dependen miles de familias.
El vocero del Arzobispado, Tomás Cruz Perales, señaló que toda explotación de recursos naturales implica impactos que no deben minimizarse, por lo que insistió en que las autoridades deben actuar con responsabilidad antes de autorizar cualquier proyecto.
“Cualquier explotación de recursos naturales sean con métodos primarios o uso de explosivos siempre va afectar a la naturaleza eso no lo pídenos negar la misma extracción del agua de los acueductos naturales causa problemas, ojalá que las autoridades prevén este aspecto sobre todo en función del respeto y que la naturaleza sea la menos afectada”, explicó.
El fracking, o fracturación hidráulica, consiste en perforar el subsuelo e inyectar millones de litros de agua mezclada con arena y compuestos químicos a alta presión para fracturar las formaciones rocosas y liberar gas o petróleo.
Entre las principales preocupaciones que han expresado especialistas, organizaciones ambientalistas y habitantes de la Huasteca destacan:
* El elevado consumo de agua, en una región donde numerosas comunidades dependen de manantiales, ríos y acuíferos para el consumo humano y las actividades agrícolas.
* El riesgo de contaminación de mantos acuíferos por el uso de sustancias químicas empleadas durante el proceso.
* La alteración de ecosistemas, flora y fauna, además de posibles afectaciones a la biodiversidad característica de la Huasteca.
* El impacto sobre actividades como la agricultura, la ganadería y el turismo de naturaleza, fundamentales para la economía regional.
* La preocupación por posibles movimientos sísmicos de baja intensidad asociados en algunos casos con este tipo de operaciones.
A ello se suma la inquietud de los pueblos indígenas, quienes consideran que la intervención en sus territorios podría comprometer no sólo los recursos naturales, sino también su forma de vida y su relación histórica con la tierra.
En este contexto, la Iglesia católica consideró que cualquier decisión debe colocar en primer plano la protección del medio ambiente y el respeto a las comunidades que habitan la Huasteca.
“Que se usen métodos sin dañar a la naturaleza”, concluyó el vocero de la Iglesia católica, Tomás Cruz.
El posicionamiento se suma al creciente debate que existe en la región sobre la viabilidad del fracking y la necesidad de privilegiar el cuidado de uno de los patrimonios naturales más importantes de San Luis Potosí, donde la disponibilidad de agua y la conservación de los ecosistemas representan una prioridad para miles de habitantes.