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Jugamos como nunca, perdimos como siempre

Libertad de opinión

En diversos Mundiales de futbol, nuestra selección mexicana ha tenido todo en sus manos para hacer historia y dar un paso más en esta importante justa deportiva.
 
En el Mundial de 1986, en los cuartos de final contra Alemania, en Monterrey, después de empatar a cero en el tiempo regular, el juego se fue al alargue. Mucho se dijo entonces que los teutones estaban rendidos por el agobiante calor y que México los tenía al borde de la derrota. Finalmente, todo concluyó en la serie de penaltis, donde nuestros futbolistas fallaron tres disparos.
 
Como justificación, se dijo que los mejores tiradores, como Tomás Boy y Hugo Sánchez, habían sufrido lesiones, además de que Javier Aguirre salió expulsado.
Para el Mundial de Estados Unidos 1994, enfrentando a Bulgaria en octavos, también se dijo lo mismo: el calor sofocante fundía a los europeos y nuestro equipo los tenía sometidos. Solo era cuestión de tiempo para vencerlos. Tampoco se hizo un gol en los tiempos extras y otra vez hubo que ir a penales. En esta ocasión fallaron tres excelentes cobradores: Beto García Aspe, Jorge Rodríguez y Marcelino Bernal.
 
Ahora, en 2026, también en octavos de final y en nuestra casa, donde México rara vez pierde en el Estadio Azteca, con todo a su favor y luego de una pronta expulsión de un jugador inglés al inicio del segundo tiempo, se dijo lo mismo: el rival estaba acorralado por los embates tricolores; los ingleses solo defendían y alejaban el balón de su campo.
 
Una y otra vez se insistió, más con garra y corazón que con inteligencia. El tiempo se fue consumiendo, pero el esperado gol, al menos para lograr el empate a tres, jamás llegó.
 
¿Por qué siempre nos pasa esto? La pregunta remite a don Fernando Marcos en aquella recordada narración donde México perdió en el último minuto contra España, en el Mundial de Chile 1962.
 
No me queda más que decir: jugamos como nunca, pero perdimos como siempre. Y tendremos que postergar, una vez más, esa esperanzadora pregunta: ¿y si sí?
 
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