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La noche triste

De pasadita

La selección mexicana concluye su participación en el Mundial de Futbol FIFA 2026, tanto en su presencia como equipo, como de país anfitrión.
 
Una noche que sin duda fue triste para todo México.
 
Un equipo que no despertó la misma expectativa como en otras ocasiones, pero si tuvo el mejor desempeño de toda la historia, tanto por haber llegado al 5º partido como por no haber recibido ningún gol en los primeros 4.
 
También México termina una participación siendo el mejor anfitrión y los aficionados mexicanos los más destacados, por su alegría y animo tanto en los estadios, como fuera de ellos.
 
Desde la ceremonia inaugural que presento un lleno total, en el Estadio de la Ciudad de México, a diferencia de Estados Unidos (en Los Ángeles) y Canadá (en Toronto) donde se veían gradas con muchos espacios vacíos, en las correspondientes ceremonias de arranque.
 
Y vaya que fue una noche triste para los mexicanos, pues la ilusión de ver a este equipo del cual no nos vendieron mayores expectativas y la “despectiva” manera de expresarse de muchos cronistas deportivos, nos hizo ver este mundial con más esperanza de disfrutar los juegos de otras selecciones y ser buenos como anfitriones, que la esperanza de llegar lejos con nuestra selección.
 
Pero cada partido, que pudimos ver la pasión de los jugadores y la “garra” con que jugaban, que no recibían goles y ganaban todos sus partidos, nos hizo “soñar” con más.
 
Este equipo ya no se componía, con los nombres de las leyendas deportivas de las cuales esperábamos mucho, tampoco los jóvenes de las subs que forjaban una carrera deportiva después de ganar mundiales juveniles y olimpiadas.
 
Pero si eran jóvenes de una nueva cantera que fueron espectadores de ambas generaciones de leyendas y nuevos perfiles, que hoy llegaban con más hambre de éxito que miedo al fracaso, que sin duda es la fórmula del éxito.
 
Y eso fue lo que vimos en estos 5 partidos, incluido el de la noche triste del pasado domingo, donde vimos jóvenes que se plantaron frente a grandes equipos del mundo, como Inglaterra y los hicieron sufrir hasta el último minuto del juego.
 
Vimos jóvenes que, inspirados en esas grandes leyendas deportivas, tomaron el camino del futbol, sabiendo que en la cancha todos son iguales, pero lo que hace la diferencia es jugar con el corazón.
¡Y así jugaron!
 
Con un estadio lleno de gente y esperanza, apoyando a todo pulmón, un país que se plantó frente al televisor en un evento histórico, con una nueva generación que nos hizo pensar que sí.
 
¿¡Y si si!?
 
Si se perdió, pero se perdió diferente, no vimos jugadores derrotados, ni “ídolos de barro” que decepcionaron, vimos guerreros incansables que hasta el último minuto tuvieron al contrincante defendiendo su terreno con miedo y cansancio.
 
Fuimos testigos que valientes deportistas, que lucharon sin complejos y dejaron con pasión todo en la cancha. 
 
Vemos con agrado que una nueva generación de deportistas, enfrenta sus batallas sin miedo, para obtener el triunfo
 
Miles de espectadores niñas, niños y jóvenes que vieron esta participación como una inspiración, para ser los mejores en el deporte, disciplina o profesión que realicen en su vida.
 
Gracias a la selección mexicana de futbol por darnos grandes alegrías, esperanza y sobre todo por ser la inspiración de nuevas generaciones, para plantarse en la vida y el mundo, con más hambre de triunfo, que miedo al fracaso.
 
¡Sabiendo que, en todas las áreas de la vida, tal vez habrá noches tristes, donde se aprende y con la seguridad que vendrán mañanas mejores, para usar esa experiencia para ver llegar días donde brilla el éxito!
 
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