El directivo advirtió que la incertidumbre afecta el entorno de inversión en Norteamérica
La industria automotriz mexicana considera que la principal preocupación en torno al proceso de revisiones del Tratado Comercial entre México, EU y Canadá (T-MEC) no es el eventual ajuste de reglas para fortalecer el contenido regional, sino la incertidumbre que ello genera para la inversión de mediano y largo plazo.
Así lo señaló Guillermo Rosales, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), quien explicó que los planes de desarrollo de nuevos modelos en plantas ya instaladas se realizan con horizontes de hasta seis años, por lo que cualquier falta de claridad sobre el rumbo del acuerdo impacta directamente en la planeación del sector.
El directivo advirtió que la incertidumbre sobre las reglas del juego -incluidas las posibles modificaciones a las reglas de origen impulsadas por Estados Unidos- afecta el entorno de inversión en Norteamérica, pese a que la industria ha consolidado una cadena de integración regional desde la época del TLCAN, la cual se fortaleció con el T-MEC.
Rosales señaló que el actual esquema de revisión continua abre un compás de incertidumbre, ya que aún no existe claridad sobre las posturas, propuestas o contraposiciones que presentarán los países en materia de reglas de origen para vehículos ligeros y pesados.
No obstante, aclaró que el escenario no es catastrófico para México ni para la industria, ya que no se anticipan cambios drásticos ni una eventual ruptura del acuerdo comercial. Aun así, reconoció que este entorno representa un obstáculo para la inversión.
Finalmente, destacó como positivo que el proceso se mantenga como una revisión del T-MEC y no como una salida del tratado, en un contexto en el que Estados Unidos reconoce tanto su relevancia económica como política, especialmente por el impacto que tendría en sus propias corporaciones y cadenas de suministro.