Desde el TLCAN, México se ha consolidado como uno de los principales exportadores de frutas y hortalizas
Las revisiones anuales previstas para el Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ponen en riesgo el abasto alimenticio de la región, de acuerdo con un análisis sobre el tema.
El documento, elaborado por Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), destaca que actualmente existe una autosuficiencia alimentaria de 112 por ciento en Norteamérica, basada en el intercambio de alimentos entre los tres países.
Sin embargo, debido a que sigue pendiente la definición del proceso de revisión y las consecuencias sobre el acuerdo, las decisiones de inversión, integración de cadenas de suministro y el comercio agroalimentario de Norteamérica quedarán en vilo, indicó.
"Para el sector agroalimentario, la certidumbre es un activo estratégico. La producción de alimentos requiere inversiones de largo plazo en infraestructura, tecnología, genética, sanidad, logística y desarrollo de mercados.
"Mantener un esquema de revisiones anuales sin una definición clara sobre la renovación del Tratado incrementa el riesgo para toda la región", opinó Juan Carlos Anya, director de GCMA.
Desde el TLCAN, México se ha consolidado como uno de los principales exportadores de frutas y hortalizas; EU ha fortalecido su comercio de granos, oleaginosas, carne de cerdo y pollo, en tanto que Canadá destaca como exportador de lácteos en la región.
Sólo en 2025, México envió 85 por ciento de sus exportaciones agroalimentarias a EU. Al mismo tiempo, casi 100 por ciento de las importaciones de maíz llegaron al País desde ese Estados Unidos.
Ante este escenario de interdependencia alimentaria, para Juan Carlos Anaya es necesario que el proceso de revisión represente una oportunidad de fortalecimiento para el T-MEC, y no un mecanismo para debilitar los intercambios regionales que garantizan el abasto de productos en los tres países.
"La fortaleza del T-MEC no depende únicamente del volumen comercial bilateral, sino de preservar una estrategia regional que permita competir como Norteamérica frente a otras regiones económicas del mundo.
"El mayor riesgo no es la revisión del Tratado, sino la incertidumbre permanente", explicó.
Para el GCMA, si bien, todo tipo de inversión requiere certeza de mediano a largo plazo, en el caso de los alimentos y la producción agroindustrial pone incertidumbre directamente en la mesa de los habitantes de Norteamérica.
"La revisión del T-MEC debe servir para modernizar el acuerdo, fortalecer la integración regional y resolver los temas pendientes mediante criterios técnicos y científicos, evitando decisiones con motivaciones políticas.
"Con los alimentos no se debe jugar. La seguridad alimentaria de Norteamérica depende de un comercio abierto, estable y basado en reglas claras", acotó el GCMA.