Cuando está a punto de cumplirse cuatro años del lanzamiento de la primera versión pública del sistema de inteligencia artificial (IA) y chatbot conversacional ChatGPT, el impacto de la automatización impulsada por la IA (automatización-IA) en el empleo sigue siendo en gran medida invisible en las estadísticas, según los expertos en los ámbitos tecnológico y laboral.
Sin embargo, ese impacto está empezando a manifestarse de forma marginal en determinados segmentos del mercado laboral, especialmente en puestos de nivel inicial dentro de los sectores más vulnerables al cambio tecnológico, según revela el estudio ‘La próxima frontera de la automatización: un mapa de escenarios sobre la exposición laboral a la IA’.
Este estudio conjunto de Coface y el Observatorio de Empleos Amenazados y Emergentes (OEM), analiza la exposición de 923 profesiones en 30 países, a la Automatización-IA de las tareas que componen las diferentes profesiones, y ofrece un mapeo de las áreas en las que la expansión de estas tecnologías tiene más probabilidades de transformar el trabajo.
EL IMPACTO DISRUPTIVO DE LA IA AGÉNTICA
Este trabajo se enfocó en un escenario de despliegue de los denominados agentes de IA, sistemas inteligentes autónomos capaces de razonar, tomar decisiones, resolver problemas complejos y ejecutar acciones de varios pasos para alcanzar objetivos específicos con una mínima intervención humana.
Este análisis pone de relieve que, con la IA, son ahora las tareas cognitivas, complejas y cualificadas las que parecen estar cada vez más en peligro, lo que plantea un riesgo de trastorno en la estructura del empleo, según Coface (www.coface.es), firma especializada en la gestión del riesgo de crédito comercial.
El estudio destaca una diferencia importante respecto de las oleadas de automatización anteriores, consistente en que el impacto de la IA no representa una continuación del que han tenido tecnologías como la robótica o el software, sino que desplaza el foco hacia tareas cognitivas y relacionadas con la información que son complejas y no repetitivas.
Las profesiones más expuestas a la Automatización-IA se concentran en campos altamente cognitivos y con un uso intensivo de la información: arquitectura, ingeniería, TI (tecnologías de la información), funciones administrativas, finanzas, derecho y ciertas profesiones creativas y analíticas.
Por el contrario, las ocupaciones menos vulnerables siguen siendo en gran medida manuales o implican interacciones humanas difíciles de estandarizar: industria manufacturera, construcción, mantenimiento, transporte, restauración, servicios sociales, comerciales y de protección; limpieza y determinadas actividades de cuidados y asistencia sanitaria.
OCUPACIONES MÁS Y MENOS VULNERABLES A LA IA
El estudio de Coface y OEM concluye que más de una cuarta parte del contenido del trabajo podría automatizarse en los sectores de gestión y administración, profesiones creativas, derecho y finanzas, así como en ingeniería y tecnologías de la información.
Por su parte, los servicios presenciales y las ocupaciones técnicas, artesanales y de producción industrial se mantienen por debajo del umbral del 10 % de exposición a la automatización-IA, de acuerdo con este informe.
Los empleos en el ámbito de los cuidados, la educación, las ventas y, en términos más generales, las profesiones de cara al público ocupan una posición intermedia: algunas de sus tareas están en riesgo, pero su dimensión humana sigue actuando como factor protector contra la automatización-IA, según este estudio.
RECONFIGURACIÓN EN LAS EMPRESAS Y ORGANIZACIONES
“La automatización impulsada por inteligencia artificial no parece encaminada a provocar una sustitución masiva de empleos, sino una reconfiguración de las tareas de los puestos de trabajo y, por lo tanto, de la estructura del empleo dentro de las empresas”, señala Gema Fernández, directora de Recursos Humanos de Coface en España y Portugal, en diálogo con