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Estudio confirma que las vacunas de ARN mensajero son seguras y eficaces

Una amplia investigación publicada en The Lancet concluye que las vacunas de ARN mensajero ofrecen una sólida protección contra enfermedades infecciosas y mantienen un perfil de seguridad favorable, respaldando su uso más allá de la pandemia.

Las vacunas de ARN mensajero (ARNm), utilizadas de forma masiva durante la pandemia de COVID-19, son seguras, eficaces y tienen un gran potencial para combatir otras enfermedades, de acuerdo con una de las revisiones científicas más completas realizadas hasta ahora y publicada en la revista The Lancet.
 
El estudio, liderado por la Universidad de la Columbia Británica (UBC), analizó el desarrollo, fabricación, desempeño y seguimiento de estas vacunas con el objetivo de ofrecer información basada en evidencia a profesionales de la salud, autoridades y población en general.
 
Los resultados muestran que las vacunas de ARNm brindan una protección sólida contra enfermedades infecciosas, incluida la COVID-19 grave, en distintos grupos de población, como niños, mujeres embarazadas y personas con sistemas inmunológicos comprometidos.
 
Los efectos secundarios son poco frecuentes
 
La investigación señala que, al igual que ocurre con cualquier vacuna o medicamento, pueden presentarse efectos secundarios. Entre ellos se encuentran la miocarditis y la pericarditis, eventos que, aunque se registran con mayor frecuencia en hombres jóvenes tras la segunda dosis, siguen siendo extremadamente raros.
 
Los investigadores destacan que el riesgo de desarrollar estas afecciones después de una infección por SARS-CoV-2 es considerablemente mayor que el asociado a la vacunación. Además, reiteran que las vacunas de ARN mensajero no modifican el ADN, desmintiendo uno de los mitos más difundidos durante la pandemia.
 
Una tecnología con futuro más allá de la COVID-19
 
El estudio también destaca el potencial de la tecnología de ARN mensajero para desarrollar nuevas vacunas contra enfermedades como la influenza y el virus respiratorio sincitial (VSR), así como tratamientos personalizados contra algunos tipos de cáncer y trastornos autoinmunes.
 
Los autores subrayan que fortalecer la comunicación basada en evidencia, combatir la desinformación y garantizar un acceso equitativo serán factores clave para aprovechar todo el potencial de esta tecnología, que podría convertirse en una de las principales herramientas para enfrentar futuras amenazas a la salud pública.
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