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SanArte: Secta

Sobre todo, en la apasionada juventud, cuando el corazón ya ha imaginado innumerables escenas románticas acerca de los ideales, los sueños y los anhelos, se es proclive a quedar atrapado(a) en la red sibilina de una horda dentada.  
 
Porque entras allí con tus ideas guardadas en el cofre de los tesoros, con la vitalidad y vigor que vienen de las entrañas, sonrientes, inocentes. Ya te has mirado triunfante en las finanzas, en la ciencia, en las artes, en el misticismo, en la sociedad, la política, la familia, etc., en la pertenencia tan arcaica y necesaria para los humanos. 
 
Y llegas con toda la confianza en que aquellos(as) seres sienten, anhelan, viven y desean igual que tú. Pero resulta que no. Lo que en realidad sucede es que, del otro lado, sobre todo el de la autoridad poderosa no existe ya ni un gramo de inocencia y nobleza del corazón. Todo lo contrario. No hay virtud. Existe únicamente un deseo incontrolable y arcaico de dominar, poseer, manipular, succionar, devorar y acumular energía y más y más poder sobre otros. 
 
Pero llegas al grupo buscando reflejar tu deseo de encontrarte espiritualmente, artísticamente, científicamente, políticamente, incluso sanguíneamente, es decir, conectar con tu familia y lo que encuentras es un espejo roto y ácido, porque los planes son completamente adversos al amor genuino que puedas tener al objeto de conocimiento, del deseo, a la práctica, a la creación, a la técnica o a cualquier ejercicio del tema porque el que te hayas acercado o hayas sido succionado(a) a aquel egregor.  
 
En un principio no te das cuenta de que el liderazgo absoluto de la figura central o los líderes, exigen una más que lealtad, servilismo y pleitesía. No se te ocurra opinar diferente y peor aún, cuestionar alguna de las absolutas verdades que esa o esas personas establecen como reglas o creencias inamovibles en ese sistema cerrado. 
 
Te tendrías que ir preparando para alejarte de amigos, familia, o cualquier otra persona o instituciones que podrían alertarte de que has caído en una trampa letal para la psiquis. Y no te das cuenta. Porque realmente te hacen creer que únicamente allí es en dónde puedes lograr obtener los conocimientos, la expansión, las oportunidades, la conexión Divina, la sanación, la verdad científica, o estar a salvo del resto del planeta. 
 
Te controlan sutilmente en un principio, castigándote si no obedeces ciegamente, posiblemente con pequeños silencios, rechazos, exclusión o castigando frente a ti a quienes se atreven a señalar las rejas o redes invisibles que comienzan a apretar la piel.  La manipulación psicológica sería el pan de cada día, con frases explicitas o implícitas como “sin mí no puedes”, “en ningún lugar te darán lo que yo o nosotros”, “solamente estando aquí puedes iluminarte, triunfar, estar a salvo, valer.” 
 
Y así comienza la dependencia emocional, porque en un principio los halagos son gigantes, las promesas inmensas, el cariño aparentemente incondicional, pero de pronto, las críticas, las devaluaciones y las exigencias van creciendo. La coerción se hace cada vez más notoria porque tienes pesadillas, tal vez un malestar físico o emociones como tristeza, miedo y culpa que antes no experimentabas. Sobre todo, vergüenza. Porque te vas haciendo pequeñito(a) y tu autoestima desapareciendo. 
 
Pero sobre todo la sonrisa, la alegría de vivir se va esfumando cuando ya estás metido(a) hasta la entraña en aquel grupo o persona. Porque una sola persona puede funcionar como secta, en ocasiones. El, Ella o el grupo, es o son los únicos válidos o buenos, mientras que los demás están llenos de defectos e incluso son peligrosos. Si tuvieras la desgracia de ser atrapado(a) en esta red, sobrepasarían tus límites, te atacarían de frente con tu esencia, haciéndote creer que tus cualidades son los peores defectos. Te celarían como guardianes de la esclavitud. 
 
Te harían promesas que jamás serían cumplidas y en muchas ocasiones te explotarían. Es que no te ven como un sujeto, sino que como un medio para seguir alimentándose energéticamente y hacer crecer las arcas de la grandiosidad, fama, egocentrismo y obsesión. Y es muy triste, porque muchas veces la persona inocente realmente admira y ama a quien en primera instancia le abrió una puerta al infierno. 
 
Es un sitio hostil en donde el alma se fragmenta, porque al intentar anular tu identidad, tus gustos, metas, opiniones, formas de ser, estar y decidir con burlas, menosprecios o humillaciones disfrazadas, van resquebrajando tu fuerza mental. Y si no te sometes o te das cuenta e intentas escapar viene la campaña de difamación y te ganas a la horda entera como enemistad. Esto cuando el chantaje ya no funcionó. 
 
Serías el o la malvado(a), a ojos de todos los que están afuera de la secta y adentro para los que aún ciegos o cómplices pertenecen y ejercen coerción a otras víctimas. Es posible que el miedo al castigo te taladre y te haga sentir asustado(a) cuando viene el silencio después de que escapaste, pero siempre es vital, emergente y obligatorio para la vida luchar con todo el espíritu para salir de una secta, sea del tipo que sea, porque querido(a), ese, es el infierno en la tierra. 
 
¿Has estado allí? Deseo para ti, que siempre encuentres un hilo dorado, lleno de luz y amor Divino que sea guía afuera del laberinto del terror psicológico y logres manifestar eso que tu Alma que con tanta pasión e inocencia ha imaginado para que se vuelva tangible y que encuentres en tu camino el verdadero apoyo, de seres empáticos, realizados en el espíritu y llenos de amor y Conciencia. 
 
Gracias por caminar juntos.
Tu terapeuta.
Claudia Guadalupe Martínez Jasso.
 
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