En México, la diabetes sigue creciendo como una de las enfermedades crónicas más preocupantes. De acuerdo con datos nacionales de salud, alrededor de uno de cada seis adultos vive con esta condición; sin embargo, el problema no termina ahí: de cada tres personas que la padecen, una no lo sabe.
La situación preocupa porque la diabetes tipo 2 puede avanzar durante años sin presentar síntomas evidentes. En muchos casos, las señales aparecen de forma lenta o se confunden con cansancio, sed excesiva, visión borrosa, aumento en la frecuencia para orinar o cambios de peso sin explicación aparente.
Especialistas advierten que el diagnóstico tardío puede elevar el riesgo de complicaciones en órganos como el corazón, los riñones, los ojos y los nervios. Por ello, la detección oportuna se vuelve clave, especialmente en personas con antecedentes familiares, sobrepeso, obesidad, hipertensión, sedentarismo o mayores de 45 años.
La recomendación principal es no esperar a sentirse mal para acudir a revisión. Una prueba de glucosa o hemoglobina glucosilada puede ayudar a identificar alteraciones a tiempo y permitir cambios en el estilo de vida, tratamiento médico y seguimiento adecuado.
La diabetes no siempre avisa, pero sí puede prevenirse, detectarse y controlarse. Ante cualquier duda o síntoma, lo más importante es evitar la automedicación y acudir con personal de salud.