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Tomar Consciencia

Imágenes desde el zócalo

Me llegó por las redes una infografía llamada “Lámina de discernimiento espiritual completo”. El documento habla sobre algo poco común, los “principados, potestades y entidades que influyen y consagran el poder de un líder”. Más allá de lo peculiar del título -y por encima de lo esotérico- la perspectiva política que ofrece, es útil para entender aspectos estructurales, que tristemente vivimos hace apenas unos años. 
 
Empecemos con lo que vimos la semana pasada. El ex embajador estadounidense, Ken Salazar, reveló en su reciente libro que, un empresario a quien llama “el susurrador”, le aseguró que AMLO “estaría muy preocupado por la información sobre políticos mexicanos que el gobierno de Estados Unidos pudiera obtener de “El Mayo” Zambada”. A esta noticia se sumó que, Marina del Pilar, la mandataria de Baja California, fue expuesta en un audio, en el que busca acercarse a agencias estadounidenses, para “negociar su situación ante la posibilidad de enfrentar sanciones formales y cargos penales”.
 
Los escándalos en torno a la “narcopolítica” crecen. Vienen semanas complicadas. ¿Se empeñará Claudia en defender lo indefendible? Mas allá de la condena por los múltiples desvaríos que significó el lopezobradorismo, vale la pena entender cómo funcionó y por qué echó raíces. ¿Qué permitió que ese pequeño personaje estuviera a punto de comerse a la República? 
 
El psicoanalista Carl Jung decía que: “hasta que hagas consciente, lo inconsciente, dirigirá tu vida y lo llamarás destino”. Gran parte de nuestra vida, está orientada por el inconsciente; mismos miedos, mismos conflictos. El inconsciente guarda creencias, emociones y experiencias que influyen en nuestras decisiones cotidianas. Así como ocurre en lo individual, en el caso colectivo, mientras las fisuras profundas permanezcan ocultas, controlarán nuestras vidas desde las sombras. ¿Cuáles son esos miedos que nos atan a supuestos “salvadores” que siempre nos fallan? ¿Por qué caemos en las garras de caudillos mezquinos -ahora AMLO entre ellos- que nos mienten, nos roban y nos traicionan? ¿Por qué repetimos? 
 
No se trata de victimizarnos, sino de entendernos a nosotros mismos. Para responder, será indispensable mirarnos al espejo y buscar en lo más profundo. Identificar nuestras heridas, miedos y taras, para tomar consciencia y no reincidir. Más allá de la rabia, los escándalos que hoy nos entrega el lopezobradorismo, deberán servirnos para despertar del letargo y entender las dinámicas que lo definieron desde el poder: 
 
1) Simbolismo patriótico-místico. Buscó identificarse como la nación misma, sirva de ejemplo el nominativo, “la cuarta transformación”.
2) Narrativa de víctima-redentor. Se presentó como el único que puede salvar o rescatar al pueblo, con frases como “por el bien de todos, primero los pobres”.
3) Ceremonias públicas de investidura. Con bastones de mando y reconocimientos “espontáneos” del supuesto pueblo que les apoya. ¿Cómo olvidar aquella ceremonia del zócalo rodeado por “chamanes” y “santeros”?
4) Pactos con élites y grupos del poder. Mediante reuniones secretas, acuerdos económicos, lealtades no confesadas. Más que nunca pesa la sombra de los cárteles criminales.
5) Control de la información. Censura, compra de medios y manipulación digital. ¿Cómo olvidar a tantos “influencers” improvisados y “neochayoteros”?
6) División del pueblo por miedo. Sembrar temor a enemigos internos o externos para justificar el control total; ¿alguien duda de que por esa razón se defienda a narcopolíticos? 
7) Proyección mesiánica, festejos y rituales de lealtad. Concentraciones masivas, juramentos, porras, cánticos de adoración al líder. ¿Cómo olvidar aquel corito, de “es un honor, estar con Obrador”?   
 
El macuspano controló el relato, consolidó el clientelismo político, dividió intencionalmente a la sociedad, premió a los leales y castigó a los disidentes, manipuló las leyes, utilizó los recursos públicos como si fueran propios. Pero, sobre todo, manipuló las emociones, usó el miedo, la ira del inconsciente colectivo para su propio beneficio. ¿Por qué fue posible esto? Las respuestas están pendientes.
 
Ahora que el apretado resultado en Colombia, da muestra de que el péndulo político cambia hacia la derecha en el continente, frente al debate que viene por la “narcopolítica”, evitemos el enojo ramplón, las distracciones como el falso amorío con Monsivais o situaciones mas caricaturescas como el “pato Merlín”. Si es que los días de Morena están contados -como lo creo- la pregunta es ¿qué sigue? Por encima del carrusel de candidaturas que recorrerán -ilegítimamente- los 17 estados en que habrá elecciones, habría que preguntarnos si ¿seguiremos condenados por nuestros atavíos subconscientes?, o ¿por fin lograremos tomar consciencia de ellos, para evitar repetir liderazgos nefastos?   
 
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