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SanArte: Raros

Si no te pareces a nosotros, si no piensas exactamente igual que el grupo, si no haces las cosas de la misma manera y si te atreves a ser distinto(a) pagarás con el castigo de la exclusión; es una forma-pensamiento colectiva muy constante. A veces no es directo, no se trata de un destierro físico como tal. No es un exilio forzado, no son malas miradas directas.
 
En ocasiones son miraditas de desaprobación, cuchicheos, risitas o burlas. Otras veces, son críticas encubiertas o simplemente una desesperación y malestar del grupo, que no sabe en dónde encasillar o encajar a la persona o personas que osan transgredir la norma. Esas convenciones que a veces son tan absurdas, tan inverosímiles y que no tienen ninguna razón de ser, pero se siguen haciendo por el peso de los años y la costumbre.
 
Y ¡Hay de aquella persona que se atreva a cuestionar, aunque sea de forma suave y amorosa, porque será vista como un peligro! Y es que como seres humanos nos acomodamos en lo repetitivo, en lo que no nos exige esfuerzo mental o pensamiento crítico, si, a veces es así, es simple ahorro de energía, incluso es supervivencia.
 
Pero ¿A caso no es verdad que todos los grandes descubrimientos de la salud, la tecnología, la construcción etc, fueron hechos por seres fuera de lo común? ¿A caso no los grandes artistas, científicos e investigadores experimentaron su línea de vida de forma diferente que el resto?  No es una ley, pero para innovar hay que experimentar y observar al mundo desde unos ojos mucho más atentos. No se puede evolucionar si no hay un paso hacia la autenticidad, hacia el atrevimiento de permitirse soñar, crear y romper el molde.
 
La tradición es un hilo que nos teje como almas, nos da tierra y nos permite danzar juntos energéticamente, pero la imposición egocentrista que prohíbe desde la sombra colectiva no estudiada, ni vista, deja de ser tradición para ser cautiverio.
 
Cuántas lágrimas he visto derramarse en mi consulta, acompasada de las voces que se adolecen por vivir en cárceles mentales de la desaprobación, la crítica y la condena, por la simple razón de no mirar el manual ortodoxo de la costumbre añeja y decidir construir y diseñar su propio Destino desde su corazón, su alma y la interiorización. “Esa persona es rara”; dicen.
 
Los raros nos han regalado la música más virtuosa, los descubrimientos más útiles y en muchos, muchos casos, el amor más grande, el amor divino. Y ni siquiera tenemos que ejemplificar esta bella rareza con gente famosa y que ha pasado a la historia en los anaqueles del tiempo, podemos verlo en nuestro diario vivir.
 
¿Qué acaso los seres que se permiten la peculiaridad no son aquellos(as) que están mucho más conectados con su ser esencial? Pero parece que hay que luchar generalmente con todas aquellas personas que por pereza o por comodidad deciden volverse defensoras del retrato de la repetición, del eco de un pasado que persiste en tragarse al presente y con ello a la evolución.
 
Se suele etiquetar a las personas fantásticas con motes crueles, pero esto es muchas veces la sombra y la represión hablando para que la persona no tenga que esforzarse por hacer su individuación. Esto versaría algo así como: Critico a la gente que se atreve a decir su verdad, que se permite tomar decisiones diferentes a las del resto, con la firme convicción de que está siendo menos violento(a), más empático(a), más auténtico(a) y que pone en entredicho los defectos, malas costumbres, maldades encubiertas, hábitos nada saludables, formas de abuso entre otras malas prácticas.
 
Les crítico para seguirme engañando y que esa persona no vaya a poner en evidencia que estoy decidiendo continuar con algo que no es benéfico ni para mí, ni para el resto.
 
Que cambiar conllevaría un esfuerzo y eso me da miedo. Que hacerlo diferente muy posiblemente traería a mi vida un castigo, uno idéntico al que le estoy haciendo a esta persona que tiene la valentía de ser coherente e íntegro(a). Así es como funciona una sombra no iluminada. He tenido la fortuna de conocer personas maravillosas en mi consulta.
 
He tenido genios(as) frente a mí que llevan en su mirada una profunda soledad. En vez de haber sido vistos(as) y valorados(as) han sido tachados(as). Esas personas no necesitan una cura, necesitan urgentemente ser mirados(as) en sus dones, talentos y formas de estar y habitar el mundo. Esos seres abren los caminos del futuro. Esas personas, en su supuesta rareza son los(as) maestros(as) del futuro. 
 
Por ende, tu rareza, mi rareza, es el regalo más preciado que traemos como una piedra preciosa incrustada en el alma desde antes de nacer. Seamos raros. ¿Te imaginas un mundo en dónde las diferencias fueran vistas como riqueza y no como peligro? Sería otra la historia.
 
Un mundo en dónde estemos listos para escuchar de verdad lo que el otro tenga que decir, sin ofendernos y respetando sus decisiones, obviamente siempre en virtud y sin hacer daño a si mismo(a) y al resto, pero permitiéndonos incluir cada melodía en la gran orquesta de la vida. Abraza esa rareza que no te has atrevido a explorar y manifestar, porque allí está la voz que te hace único(a).
Gracias por caminar juntos.
Tu terapeuta.
Claudia Guadalupe Martínez Jasso.
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