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El PVEM en el 2027

Detrás del Telón.

A poco más de un año del inicio formal de la sucesión estatal, diversos indicadores políticos apuntan a que el Partido Verde Ecologista de México mantiene una posición de ventaja para conservar el gobierno estatal y dar continuidad al proyecto encabezado por el gobernador Ricardo Gallardo Cardona.
 
Un gobierno de resultados con una amplia obra pública, la fortaleza territorial construida durante más de una década, la expansión de los programas sociales y la consolidación de una estructura electoral propia han colocado al gallardismo como el principal referente político de la entidad.
 
La discusión ya no gira únicamente en torno a la candidatura del PVEM, sino sobre las dudas de la capacidad de las fuerzas opositoras para construir una alternativa competitiva; mientras el PVEM es la primera fuerza política en el estado y sostiene que podría competir y ganar incluso sin alianzas, Morena ha actuado con recelo y con el pretexto del “nepotismo” y se aleja con desplantes de soberbia, aunque podría haber unidad en el resto de los cargos en disputa, se debe considerar el desgaste político de Morena y el gobierno federal con la narrativa de la corrupción y la narco-política de la derecha, ya hay estudios que prevén un desplome de su voto duro.
 
En ese contexto, la continuidad del gallardismo aparece como uno de los escenarios más probables. La administración estatal ha logrado mantener una relación institucional favorable con el gobierno federal y con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien recientemente realizó una gira relámpago en la entidad y en la que dio todo su respaldo al mandatario potosino, en la cúpula de Morena se reconoce que San Luis Potosí representa un caso singular dentro del mapa político nacional por el peso específico alcanzado por Gallardo desde el Partido Verde; en su último tramo del sexenio es calificado como el mejor gobernador del país.
 
El avance del proyecto verde no ocurre en un terreno exento de confrontaciones; conforme se acerca la disputa de 2027 han comenzado a multiplicarse campañas de desgaste, ataques digitales con noticias falsas, narrativas de polarización y operaciones mediáticas orientadas a erosionar la imagen del gallardismo y de sus principales figuras políticas; como siguiendo el mismo guion de golpeteo en medios locales y nacionales, vemos a los mismos personajes de siempre, visibles o escondidos en las sombras del anonimato, reciclan denuncias caducas y repiten consignas clasistas y de rencor.
 
Detrás de estas ofensivas están los que formaron parte de los grupos políticos dominantes durante décadas y que observan con amargura la pérdida de espacios de influencia, privilegios administrativos y redes de poder construidas durante el viejo régimen prianista; se trata de personajes vinculados a viejas élites partidistas y burocráticas que no han logrado reconstruir una oferta política atractiva para el electorado y que, ante la falta de una narrativa de futuro, centran su estrategia en la descalificación sistemática de sus adversarios; también hay quienes desde cargos públicos en otros niveles de gobierno destinan recursos y personal a lanzar campañas negras.
 
El gallardismo se ha consolidado, los datos políticos muestran una estructura que ha sobrevivido a múltiples procesos electorales, ha ampliado su base social y continúa marcando la agenda pública estatal y a veces nacional; los debates sobre alianzas, candidaturas y la sucesión terminan girando alrededor de la fuerza política del gallardismo, lo que confirma que está en el centro de la vida pública potosina.
 
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