San Luis Potosí, SLP.- Mientras el suministro de agua mantiene a miles de familias pendientes de la estabilidad del servicio, la posible salida de Soledad de Graciano Sánchez del organismo operador Interapas continúa en una etapa de análisis sin tiempos definidos y con varios desafíos técnicos aún sobre la mesa.
El alcalde de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, informó que las reuniones entre autoridades municipales continúan activas; sin embargo, hasta ahora no existe una postura definitiva sobre el rumbo que tomará el municipio soledense respecto a su permanencia dentro del esquema metropolitano del agua.
Más allá de una decisión política o administrativa, la posible separación abriría una serie de complicaciones relacionadas con infraestructura que actualmente opera de manera compartida entre ambos municipios. Redes de drenaje y pozos de abastecimiento forman parte de un sistema conectado que obligaría a establecer acuerdos específicos para evitar afectaciones en el servicio.
Galindo explicó que uno de los temas más delicados sería precisamente el manejo de los pozos, al considerar que representan uno de los aspectos más complejos para definir una eventual división operativa.
“Trabajamos con el alcalde, hicimos una mesa de trabajo. Prácticamente la mesa sigue funcionando, no hemos tenido mayores noticias y qué decisión va a tomar Soledad”, expresó.
El edil sostuvo que actualmente la prioridad del gobierno capitalino se mantiene enfocada en garantizar el suministro para la ciudad, particularmente después de que el sistema El Realito ha mantenido operación durante las últimas semanas, situación que ha generado mayor estabilidad en la distribución.
Además, señaló que las lluvias recientes han ayudado a mejorar el panorama hídrico, pues la presa San José registra niveles cercanos al 77 por ciento de almacenamiento.
Sin embargo, el tema del agua sigue enfrentando otros frentes de presión. El alcalde recordó que las fallas de El Realito impactan directamente a la población de la capital, afectando a más de 75 colonias y aproximadamente 30 mil usuarios cuando se interrumpe el servicio.
Cada suspensión, explicó, obliga al Ayuntamiento a desplegar operativos emergentes con pipas y asumir costos extraordinarios para responder a la demanda ciudadana, mientras continúa solicitando a la Comisión Estatal del Agua la aplicación de sanciones a la empresa concesionaria.
“Lo que más incomoda a la gente es no tener certeza sobre el agua. Los ciudadanos quieren abrir la llave y que salga agua, y tienen razón”, manifestó.