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HOMILÍA: Que no nos maten el alma

Hay heridas en el  alma, no tan fácil de cerrar.

Por eso, es bueno estar prevenidos, y no dejar que nos lastimen el alma.

Ante todo, hay que tener cuidado con lo que escuchamos.

Más aún, hay que cuidarlo que decimos, para no hacernos daño.

Ya lo dijo el Señor: “De lo que está lleno el corazón, habla la boca”.(Lc.6,45).

Si el corazón está contaminado, entonces, lo que digamos, podrá contaminarnos.

También dice la Escritura: que el corazón es lo más difícil de sanar y también de comprender.

Por eso, una palabra dicha con la intención de herir, puede dejar huellas imborrables.

Dice el Evangelio: “No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo” ( Mt.10).

La violencia física, provoca un daño que sana con el tiempo.

Pero, hay  también una violencia psíquica, que por la sutileza, no es tan fácil de percibir, pero, puede llegar  a provocar daños irreversibles.

Por eso, no tengamos tanto miedo a los que dañan el cuerpo, tanto como a aquellos que perjudican el corazón.

Sin embargo, Dios jamás nos abandona, y siempre cuida de nosotros.

Dice el Evangelio: “ Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo”. ( Mt.10).

Pbro. Lic. Salvador Glez. Vásquez.

 

 

EVANGELIO
 
[No tengan miedo a los que matan el cuerpo.]
Del santo Evangelio según san Mateo 10, 26-33
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas. No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo. ¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo.
 
A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos”. Palabra del Señor.
 
Se dice Credo.
 
 
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