Opinión
Cuál es el lado bueno, el correcto de la historia, el lado obscuro, la fuerza moral, la ética intachable, ¿Quiénes la tienen?, ¿las posturas individuales o la colectivización social? La dignidad encierra muchas cosas, entre tantas mantener intacto el individualismo, el respeto a una forma de ser propia. El ser digno es una interpretación compleja, anteponiendo el respeto a cada individuo, su forma de ver la vida y respetarla en lo personal, eso es dignidad. El sentimiento que da el ser digno, no implica ser honesto o deshonesto, es simplemente reconocer la libre expresión, la autonomía de acción y pensamiento, todo de manera libre como se torne en alguna persona, es, en resumen, esa capacidad que tenemos para tomar decisiones según nuestro criterio, enfrentando la vida como nos parezca. Aquí entra aquello cuando dicen, “es tan bueno, pero asume comportamientos que no va con su dignidad”.
Los hombres que siguen algún dogma, religioso o político, asumen que sus posturas son las correctas, pocas veces se niegan a la autocrítica y al no hacerlo, se permiten en ocasiones ser cómplices de muchas atrocidades cometidas a través del tiempo. El ir a escuchar palabras conmovedoras, leer autores bienhechores de nuestras almas, al político que los convence de votar por ellos, por el simple hecho de sercarismático… “es como uno, es de los míos”. Personas que seguramente son buenas, de respeto social, pero mantienen una dignidad muy laxa, desafortunadamente caen en confusiones mentales que los orilla, a apoyar proyectos que no van con su forma de ser.
El periodista colombiano William Vianey hace una pregunta incómoda: “¿Por qué, pero por qué, personas buenas, terminan apoyando proyectos políticos, ligados a la corrupción, al paramilitarismo, narcotráfico o al discurso de odio, de clasismo? ¿Por qué?” tendrá algo de razón, cuantos de nosotros conocemos gente buena, que hace por su comunidad, ayuda al enfermo, al desvalido, se sujetan a la religión como fuente de inspiración, suspira por buena justicia, es activo militante y ayuda en lo que puede, si está a su alcance.
Sucede algo que no podemos explicar fácilmente, es cuando “los buenos” se expresan en las urnas, no ocultan su preferencia por aquellos que desprecian al prójimo, son mafiosos, aborrecen la ley, solo existe una explicación, el miedo, el miedo a perderlo todo, haciéndose conjeturas absurdas que asumen como cierto. Después de una narrativa constante de la derecha mexicana, mucha gente comienza a preguntarse si realmente terminaremos como Venezuela, si el gobierno nos quitará las casas o ya no habrá educación privada. Dice William que el miedo que enfrentan estas personas, ya no son temores al régimen dictatorial o a la inquisición, es al mensaje envuelto en discurso político o desde el pulpito, encendiendo alarmas falsas, el miedo proviene hoy del algoritmo, para asustar con el cuento del lobo.
Todo intento de bienestar colectivo es el principal detonante para aterrorizarse, para sentir que su fe los ha abandonado y es el comienzo del fin de la libertad.
“El verdadero peligro para una democracia, no sea el debate de ideas, si no una ciudadanía educada para temer, las sociedades más manipulables no son las ignorantes, son las que son educadas para temer”, “cuando el miedo decide por nosotros, la conciencia deja de ser libre”.
Así las formas, de esta manera se muestran aquellos mercaderes del miedo, estamos siendo usados como portavoces de tragedias, cuando la verdadera tragedia, está en no tener, un pensamiento colectivo, que ayude a solucionar los problemas del país.
Vivimos atados a las acusaciones mutuas entre opositores y gobierno, en lo federal, es evidente que no habrá cambios en la narrativa del prianismo, con aquello del narco gobierno, al ser tan repetitivo ya el lobo se cansó de soplar y soplar y nada se mueve en la 4T.
Como vecindario de quinto patio, se acusan hasta por un reloj de miles de pesos, donde ningún miembro oficialista tiene derecho a poseerlo, pero mientras tanto el presidente del PRI, pago casi 670mil pesos por asistir a la inauguración del mundial, la oposición entera hizo presencia futbolera. Ante la felicidad del gol, se les quitó el miedo a la CNTE, ya nadie les hizo caso, perdieron la narrativa, los hicieron menos que un cacahuate y aun así la oposición terminó callada, con miedo al pueblo, como lo ocurrido a Ricardo Salinas Pliego, altanero, orgulloso, decenas de guaruras, la familia completa, de pronto se dio cuenta que pagó miles de millones de pesos, para posicionarse como el “invitado especial de la FIFA”.Desmentido y humillado, no faltó algún “prieto aspiracionista” que le gritara “ ese mi presidente”, relamido y todo, el cuello le creció de orgullo, pero…unos pasos más y una frase, terminaron con una campaña de millones de dólares, en contra de la presidenta y su gobierno, se fueron a la basura su intento de ser el “mejor hombre” el que busca dar un golpe de estado, este fascista que terminó aullando convertido en una miserable “la Perrita de Trump”, cuatro letras bastaron, para ver a su imperio de la comunicación sucumbir, ante un “zurdo de mierda” que le ganó la narrativa a está “perrita” indigna, que digo, este infeliz racista, clasista.
Actuar con cuidado, porque realmente Ricardo Salinas Pliego, es un promotor abierto de un golpe de estado, se dice demócrata, pero en realidad es un fascista potencialmente peligrosopara la estabilidad del país.
La jauría trompista no se ciñe a una persona, es un entramado para acabar con las democracias de América Latina. Imponer a sus súbditos en algunos países, interviniendo en sus elecciones, no es llevar democracia, es desmantelar los Estados, para asegurar sus recursos naturales, saquearlos, robando y asesinando. A Donald Trump no le importa derechas o izquierdas, es el sometimiento de los pueblos de América y el mundo.
Sin miedo razona, el terror es el arma, nuestra dignidad, la libertad.
Nos saludamos pronto
Oscar Esquivel