Ésta tercera entrega es el choque de los ejércitos de los Negros, leales a Rhaenyra Targaryen (Emma D'Arcy), y los Verdes
Guerra, guerra, guerra.
Ese es el espíritu de la tercera temporada de La Casa del Dragón, asegura su showrunner, Ryan Condal.
La primera (2022) planteo las piezas en el tablero sobre una disputa por el trono de Westeros en la volcánica familia Targaryen. La segunda (2024), el fracaso de la diplomacia y un punto de no retorno.
Ésta, el choque de los ejércitos de los Negros, leales a Rhaenyra Targaryen (Emma D'Arcy), y los Verdes, que apoyan a Aegon Targaryen (Tom Glynn-Carney). Como se verá desde el domingo en HBO, será una colisión total.
Conflictos bélicos ha habido muchos en este universo de fantasía e intrigas creado por George R.R. Martin, pero la pantalla no había mostrado tanto poder en cada bando. Los dragones, dice Condal, equivalen a armas nucleares.
"Si alguien comete un error o se excede, la civilización podría llegar a su fin. Esto no era posible en la Game of Thrones (2011-2019) original hasta que los Caminantes Blancos entraron en escena y entonces todo cambió.
"Quien se sienta sobre un dragón o en un trono es consciente de ello, lo cual afecta a los movimientos en el tablero de ajedrez. Las cosas se están volviendo más reales, más violentas y más desesperadas", dice en entrevista.
Los Verdes están en desventaja numérica de dragones, pero tienen a la más grande, Vhagar. Su jinete, el brutal Aemond Targaryen (Ewan Mitchell). Y también cuentan con el tan brillante como rencoroso Ser Criston Cole (Fabien Frankel).
Los Negros han hallado nuevos jinetes para dragones sin montura, como el colosal Vermithor. Encima de su fiel Caraxes, el general Daemon Targaryen (Matt Smith) sólo desea sangre y fuego.
"Diseñamos nuevos dragones. Y creamos personajes con cada dragón. Tienen vínculos, relaciones con sus jinetes. También las personas cambian al domar a sus dragones. Pero lo que a mí siempre me intriga es la estrategia.
"La estrategia medieval se transforma cuando intervienen estas poderosas máquinas aéreas. Cambia la forma en que decides mover tu ejército, atacar y asediar una ciudad".
Condal promete honrar el ADN de la franquicia en cuanto a peligro y violencia. Varios de los rostros que el público ha acompañado desde el inicio darán su último aliento en este visceral conflicto.
"Cuando una espada o maza golpea un cuerpo, cuando alguien se quema... mostraremos eso porque es impactante. Pero también porque es una crítica", matiza el showrunner.
"Una crítica", agrega, "al tipo de violencia necesaria para obtener poder, adquirir y conseguir todo aquello que la gente de este mundo anhela".
Los Verdes coronaron a Aegon pues la tradición dictaba que sólo un varón debía gobernar. Los Negros, a Rhaenyra, quien fue elegida por su moribundo padre, Viserys.
En cada bando hay mujeres atribuladas. Rhaenyra, quien se ve como salvadora de Westeros, está dispuesta a todo. Su otrora amiga, la Reina Alicent Hightower (Olivia Cooke), está rota y consumida por la culpa.
"Desde la primera temporada hemos explorado el tema de las mujeres en el poder, sobre todo en una sociedad feudal que las valora como meros instrumentos para la procreación.
"Mujeres con el tipo de poder que ostenta Rhaenyra son únicas en este mundo. Así que esto seguirá tratándose de de su lucha interna, y de la de Alicent también".
No habrá que esperar mucho para que la alta tensión asalte la pantalla. El capítulo debut, una choque de ejércitos y dragones en el mar, marcará, prometen, a la televisión para siempre.
"Nuestro productor, Kevin de la Noy, hizo Titanic. Aquí dijo: 'Nunca he visto nada igual'. Pero esa película era un barco contra un iceberg. Aquí son como 40 barcos Velaryon (fieles a los Negros) contra unos 90 barcos de la Triarquía (Verdes)".
ADAPTACIÓN LITERAL, IMPOSIBLE
Game of Thrones adaptó cinco novelas e imaginó qué había más allá. La Casa del Dragón depende de unas pocas páginas del libro "Fuego y Sangre.
Lo anterior, dice Condal, quiere decir que no hay manera de hacer una adaptación literal. También que siempre habrá lectores en desacuerdo con lo elegido.
"La Casa del Dragón es un desafío creativo emocionante, porque en el libro tienes toda la información que necesitas, pero es una especie de resumen, sin detalle de las intrigas que nos llevaron de A a B.
"Sabemos que se tomó esa decisión, pero no sabemos nada sobre por qué. Eso es genial, es un terreno fértil para que un guionista trabaje".
ASÍ LO DIJO
"Queríamos seguir explorando los grandes temas de la serie: el costo y las consecuencias del poder, y cómo una persona puede liderar en este mundo".
Ryan Condal