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La Pila y Villa de Pozos: Entre tiraderos ilegales, reincidencia y vigilancia ambiental

La investigación en El Terrero busca determinar la procedencia de residuos presuntamente vinculados a empresas internacionales.

La Pila y Villa de Pozos, en la periferia de San Luis Potosí, se han convertido en focos rojos de contaminación por la proliferación de tiraderos clandestinos y bancos de material usados para depositar residuos urbanos, domésticos, electrónicos, químicos e industriales. La Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (SEGAM) ya clausuró al menos dos sitios y mantiene investigaciones abiertas, mientras el Ayuntamiento capitalino refuerza la vigilancia y capacitación a empresas. La duda persiste: ¿las sanciones actuales realmente disuaden a los infractores?
 
El Terrero: residuos industriales bajo investigación  
Uno de los casos más sensibles está en la comunidad de El Terrero, donde se hallaron desechos presuntamente vinculados a empresas como Tesla, BMW y Continental. SEGAM aclaró que sigue la investigación para confirmar la procedencia. El procedimiento inicia con la clausura del sitio y luego el rastreo de la cadena de responsabilidad. 
La titular de la SEGAM, Sonia Mendoza Díaz, detalló que las empresas deben demostrar la trazabilidad de sus residuos: acreditar que fueron entregados a transportistas y centros autorizados. De comprobarse la responsabilidad, enfrentan el retiro total de desechos, limpieza del sitio, reparación del daño ambiental y multas económicas.
 
Sanciones: montos mínimos y reincidencia  
La ley contempla sanciones que parten de 50 a 60 UMA. Con la UMA 2026 en 113.14 pesos diarios, las multas mínimas van de 5 mil 657 a 6 mil 788 pesos. No obstante, el monto puede aumentar según el volumen de residuos, daño causado y reincidencia. El problema es que la reincidencia persiste; detrás del centro penitenciario de La Pila opera una empresa irregular clausurada dos veces que continúa incurriendo en las mismas prácticas. SEGAM ya inició un nuevo procedimiento; también se detectó a una empresa potosina que depositó más de 7.5 toneladas de residuos en un tiradero ilegal, tras la clausura, la firma retiró los desechos y deberá resarcir el daño.
 
Vigilancia municipal: De La Pila a la zona norte  
La Dirección de Gestión Ecológica y Manejo de Residuos de la Capital mantiene observación en La Pila y Villa de Pozos, pero también amplió el foco a la zona norte tras quejas vecinales por malos olores. Jaime Mendieta Rivera, director de Gestión Ecológica, descartó afectaciones por parte de la empresa señalada: el problema venía de un antiguo tiradero clandestino y banco de material en la parte trasera, ya intervenido. Vecinos habían reportado infecciones y alergias derivadas de la contaminación; las autoridades señalaron que desde hace dos semanas no hay nuevos casos tras las labores de saneamiento.
 
Empresas bajo la lupa y capacitación preventiva  
Aunque el manejo de residuos industriales corresponde a SEGAM, el municipio ha capacitado a cerca de 60 empresas de la zona industrial sobre disposición correcta y campañas para evitar malas prácticas. El objetivo es que predios abandonados o bancos de material no se conviertan en nuevos puntos de contaminación. “Tenemos la información de cómo deben procesar estos residuos y estamos en diálogo con ellos”, afirmó Mendieta Rivera.
 
Programas ciudadanos para frenar la disposición ilegal  
El Ayuntamiento impulsa alternativas para que la población no recurra a tiraderos clandestinos. Destaca la campaña “Haciendo Eco” para recolección de electrónicos y los operativos de descacharrización, que evitan que muebles y objetos voluminosos terminen en calles o predios. “Hoy le estamos ofertando al ciudadano una amplia gama de programas que le permite no tener que disponer de tirar los residuos incorrectamente”, dijo el funcionario.
 
¿Castigar o prevenir? El debate de fondo  
Los operativos diarios, denuncias ciudadanas y clausuras no han frenado del todo el problema. Cuando un sitio es cerrado dos veces y reabre, o cuando toneladas de desechos aparecen enterradas, queda claro que el costo de contaminar sigue siendo menor al de cumplir la ley. 
Lo ocurrido en La Pila y Villa de Pozos evidencia la necesidad de endurecer sanciones económicas y ambientales, pero también de fortalecer la prevención, trazabilidad y vigilancia coordinada entre SEGAM y municipio. Mientras tanto, quienes pagan las consecuencias directas son las comunidades y los ecosistemas de la región.
 
 
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