De Ariana Grande a Kenia Os, Rihanna, Billie Eilish y Shakira, las celebridades han convertido las fragancias en una extensión de su imagen, su música y su personalidad.
El perfume dejó de ser un simple accesorio de belleza para convertirse en una nueva forma de contar quiénes son las famosas. En los últimos años, varias artistas han lanzado fragancias propias que no solo buscan conquistar a sus fans, sino también posicionarse dentro de una industria donde el aroma, el diseño del frasco y la historia detrás del producto pesan tanto como el nombre de quien lo firma.
Una de las más populares en este terreno es Ariana Grande, quien ha construido una de las líneas de perfumes de celebridad más reconocidas del mercado. Fragancias como Cloud, Cloud Pink, Sweet Like Candy, Thank U, Next, God Is a Woman y R.E.M. han conectado con un público joven que busca aromas dulces, modernos y fáciles de identificar con el universo pop de la cantante.
Otra artista que ha apostado fuerte por las fragancias es Billie Eilish, quien llevó su estilo íntimo, misterioso y sensorial al mundo del perfume con lanzamientos como Eilish, Eilish No. 2 y Your Turn. Su propuesta se aleja de lo tradicionalmente femenino y apuesta por aromas envolventes, amaderados y con una estética más personal.
En México, Kenia Os también se sumó a esta tendencia con K OS MUSE, su primera fragancia. El perfume se presenta como una propuesta con carácter, sensualidad y fuerza, con notas como cardamomo, chile rojo, caramelo, sal, vainilla, tabaco y maderas suaves. Más que un producto de belleza, la cantante lo ha colocado como parte de su universo de marca, muy conectado con su comunidad de fans.
Rihanna, por su parte, llevó su sello personal a la perfumería con Fenty Eau de Parfum, una fragancia que forma parte de su imperio de belleza. Su aroma mezcla notas florales, frutales y cálidas, reforzando la idea de que Fenty no solo vende maquillaje, sino una experiencia completa de estilo y personalidad.
Beyoncé también ha explorado este mercado con perfumes como CÉ NOIR y CÉ LUMIÈRE, fragancias que siguen la línea elegante, poderosa y sofisticada que caracteriza a su imagen pública. En su caso, el perfume funciona como una pieza más dentro de su narrativa de lujo, presencia escénica y empoderamiento.
Entre las pioneras del fenómeno moderno está Jennifer Lopez, quien abrió camino con Glow by JLo, una fragancia que marcó un antes y un después en los perfumes de celebridad. Su éxito demostró que una artista podía llevar su nombre más allá de la música, el cine o la moda, y convertirlo en un negocio de belleza global.
También destaca Britney Spears, quien conquistó a toda una generación con perfumes como Curious y Fantasy. Sus fragancias se volvieron símbolos de los años 2000 y, hasta hoy, siguen siendo recordadas por sus aromas dulces, juveniles y muy ligados a la estética pop de esa época.
En el mercado latino, Shakira cuenta con una amplia línea de perfumes inspirados en distintas facetas de su personalidad. Fragancias como S by Shakira, Dance, Rock! y Dream muestran una mezcla entre sensualidad, energía y movimiento, elementos que han sido parte esencial de su carrera artística.
A esta lista se suman otras famosas como Sabrina Carpenter, con su línea Sweet Tooth; Katy Perry, con perfumes como Purr y Killer Queen; Nicki Minaj, con Pink Friday; y Christina Aguilera, quien también ha lanzado varias fragancias bajo su nombre.
El éxito de estos perfumes confirma que las celebridades ya no solo buscan sonar en la radio o llenar estadios: también quieren estar presentes en la rutina diaria de sus seguidores. Al final, una fragancia puede convertirse en una forma íntima de conexión entre artista y fan, porque no solo se compra un aroma, también se compra una historia, una estética y una parte del universo de esa famosa.