La compañía pagará 22 mil millones de dólares por la plataforma de streaming, en una operación que busca fortalecer su negocio digital, publicitario y de televisión conectada.
La jugada va mucho más allá de sumar una plataforma a su portafolio. Con Roku, Fox no sólo adquiere una marca conocida por sus dispositivos y televisores inteligentes, sino una puerta directa a más de 100 millones de hogares conectados en el mundo.
De concretarse la operación, Fox combinará su fuerza en televisión abierta, noticias, deportes y entretenimiento con el ecosistema de Roku, que incluye su sistema operativo, su pantalla de inicio, su tecnología publicitaria y The Roku Channel.
El verdadero valor de la compra está en la distribución y en los datos. En una industria donde cada vez pesa más saber quién ve qué, cuándo y desde qué dispositivo, controlar la interfaz de acceso al contenido se ha convertido en una ventaja estratégica.
Fox ya tenía presencia en el streaming con Tubi, su servicio gratuito con publicidad. Ahora, con Roku, busca ampliar su alcance en televisión conectada y fortalecer su negocio de anuncios digitales en un momento en el que la televisión por cable pierde terreno frente al consumo bajo demanda.
Según los términos anunciados, Fox pagará 160 dólares por acción de Roku, en una mezcla de efectivo y acciones. Al cierre, los accionistas actuales de Fox tendrían cerca del 73 por ciento de la nueva compañía, mientras que los accionistas de Roku conservarían alrededor del 27 por ciento.
La operación todavía debe recibir la aprobación de accionistas y autoridades regulatorias, por lo que se espera que concluya durante la primera mitad de 2027.
Con este movimiento, Fox deja claro que la nueva guerra del entretenimiento ya no se libra únicamente por tener las mejores series o películas, sino por controlar la pantalla, la publicidad y la información de quienes la encienden.