El director debutante Adrian Chiarella demuestra que nada como el terror para abordar las ansiedades sociales a través de la historia de dos adolescentes
Uno real, pero también uno sobrenatural, expone Leviticus: Ritual de Sangre, ópera prima de terror, proveniente de Australia, que se ha convertido en una de las más esperadas por los fanáticos del género.
El director debutante Adrian Chiarella demuestra que nada como el terror para abordar las ansiedades sociales a través de la historia de dos adolescentes cuyo entorno los obliga a vivir con miedo.
La producción llega con la etiqueta de filme sensación en el pasado Festival de Sundance y de tomar la posta de títulos independientes, como Obsession y Backrooms.
La historia, que llega hoy a cines mexicanos, se enfoca en Naim (Joe Bird) y Ryan (Stacy Clausen), dos chicos que se conocen en un pequeño pueblo, vigilante, en Victoria, Australia.
El primero, solitario, y quien tiene una madre controladora (Mia Wasikowska), se sorprende de que el segundo, más popular y de quien está enamorado, le corresponda en sus sentimientos.
Y nunca podrás detenerlo.
— Cine CANÍBAL® (@cineCANIBAL) June 16, 2026
Leviticus Ritual de Sangre
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Lo suyo se sabrá, y la sociedad religiosa en la que habitan, horrorizada, intentará suprimir su orientación sexual con un ritual... que despertará toda una pesadilla.
"Había leído mucho sobre prácticas coercitivas, sobre terapias de conversión y ejercicios realizados a adolescentes queer en culturas de todo el mundo", explica Chiarella en entrevista.
"Yo pensé que en lugar de expulsar un demonio gay lo que realmente estaban haciendo en esos casos era sembrar un miedo profundo en las personas y hacerlas vivir con el terror de sus propios deseos".
Ese miedo, en Leviticus, es una siniestra e inexorable entidad que acecha y destruye, encarnándose como la persona a quien desean más: es decir su sentimientos son peligro de muerte.
A Naim y Ryan, solitarios por naturaleza, este ser sólo los ataca cuando están sin compañía, una metáfora a cómo la represión sexual hace sentir inseguro a alguien incluso cuando debería sentir sosiego.
Leviticus es, sí, una muy original película de terror sobrenatural, pero también una drama de romance queer donde se medita en ideas como el amor como una forma de castigo, y así la abordó Clausen.
"Que esto fuera una historia de terror nunca se me pasó por la cabeza. Intenté centrarme en la historia de amor y en interpretar a Ryan como una persona real. Obviamente, el terror aporta cierto espectáculo a la historia.
"Pero en realidad nos centramos en la relación entre esos dos chicos y en los conflictos internos de los personajes", comparte.
Bird y Clausen no se conocían antes de este proyecto, lo que al realizador le parecía mentira, a juzgar por la química y energía orgánica que mostraron durante el proceso de audiciones.
Como ambos se quedaron con los papeles protagónicos seis meses antes de comenzar el rodaje, los actores se empeñaron en conocerse y convivir lo más posible.
"Siento que eso creó ese vínculo, esa conexión. Luego, cuando tuvimos que esas escenas tan intensas, nos sentíamos cómodos, capaces de relajarnos", opina Bird.
"Aunque estábamos en estados mentales negativo, sintiendo emociones negativas, nos sentíamos seguros con todo alrededor. Fue muy auténtico y honesto".
El verdadero villano de Leviticus no es tanto la entidad como la sociedad que busca erradicar toda desviación de lo que considera normal.
Una de sus representantes es la religiosa madre de Joe, para quien Wasikowska entrega una interpretación de crueldad contenida, dañina.
"Es una actriz increíble. Fue asombroso verla interpretar ese personaje así. Eso es lo que tiene Mia. Desde que era una actriz joven, de la misma edad que estos chicos, siempre tuvo una intensidad silenciosa.
"No hizo de una villana explosiva, sino de algo que en realidad es más aterrador. Que ella pudiera conectar con esa interioridad fue asombroso".