La llegada de las computadoras a las vidas de las personas en los años 70s y 80s, ya sea para diversión o actividades laborales, nos abrieron un infinito universo de posibilidades para acelerar la manera de trabajar, con el objetivo de mejorar nuestra calidad de vida.
La llegada del internet en un uso masivo en la década de los 90s, se convirtió en la pareja inseparable de las computadoras, porque agilizo el manejo dela información y la comunicación con el mundo entero.
Y finalmente la llegada de los teléfonos “inteligentes” a inicios del año 2000 que incorporan la tecnología de las computadoras y el internet llevo a esta calidad de vida la gran utopía de la felicidad perfecta.
Ya podíamos trabajar mucho mejor, mucho más rápido, y comunicarnos con todo el mundo en segundos de manera individual.
Hasta ahí todo parece perfecto.
Después con esta fórmula ya en nuestras manos, llega las redes sociales que nacen alrededor de 2006, con diferentes estilos, versiones y objetivos de mercado, con los ejemplos más representativos y destacados como lo son Facebook y Twitter (ahora X) que significaron la evolución de la comunicación y la democracia en la expresión de todas las personas del mundo.
Estas detonan entre 2008 y 2010, cuando las personas ya pueden tener en su mano la rapidez del manejo de la información y la facilidad de expresión, con un dispositivo con modernos sistemas digitales e internet, para conectarse con el mundo entero.
Desde aquel momento a la fecha las hemos adaptado a nuestra vida diaria como un gran instrumento de comunicación, expresión y valoración de los miles de datos que nos llegan durante todo el día todos los días.
Esta avalancha de innovación llego de manera abrupta al mundo, con sus respectivas consecuencias.
El Escritor italiano Umberto Eco llamaba a los usuarios de redes sociales como “La legión de los idiotas” como un claro rechazo y critica a la aceptación de las tecnologías para todos, con la expresión las redes sociales, donde ahora todos podían expresarse y la expresión era celebrada por millones de personas, que hacían héroes a personajes, sin los merecimientos que la cultura social con la creció Eco y miles de celebridades de todos los ámbitos, donde el camino a la fama era largo, complicado y lleno de exigencias.
Y finalmente el 4º ingrediente de esta evolución de tecnología llega a la vida de todos después de 2020, con la inteligencia artificial (AI) en estas herramientas móviles, que nos permite automatizar tareas que se repiten, agilizar grandes cantidades de datos, resolver problemas y potenciar la creatividad, con la posibilidad de tener información al instante, de una base de datos infinita y la posibilidad de crear datos, sonidos e imágenes falsas.
Tal vez el razonamiento de Eco pareciera excesivo y agresivo, pero el tiempo le ha dado un poco la razón, ante el poderoso e injusto que puede ser el resultado del mal uso” de las redes sociales” más aun con la llegada de la Inteligencia Artificial (AI) que logra una formula fatal, potenciar la información y hacerla engañosa.
Y por poner un ejemplo “positivo” del uso de la tecnología de la información en las campañas políticas, que son un gran momento para usarla, tanto para hacer la promoción de un candidato, llegar a las masas, como para recibir grandes mansajes de valor, para poder tomar la decisión de elegir a nuestros a representantes y dirigentes.
Pero el uso “negativo” de la misma tecnología en las elecciones y campañas electorales, puede mostrar el peor rostro del ser humano, en la búsqueda o sostenimiento del poder y no se dudará en usar estas herramientas como un engaño, del cual estamos totalmente expuestos, con la combinación de uso de las herramientas digitales, como lo son los ordenadores de información, el internet, los teléfonos inteligentes y la inteligencia artificial.
Y esto usado con lo más bajo de la perversión humana, nos ha dado como resultado la degradación de la comunicación digital.
¡Un instrumento tan valioso, que tardo tantos años en llegar a nuestras manos, usado con los peores fines!
Dirían por ahí, ¡Urge legislar!