Ahualulco, SLP.- El mercado global del mezcal enfrenta una realidad dispar, el 95 por ciento de la producción nacional proviene del estado de Oaxaca. Ante este escenario de competencia masiva, las mezcaleras de San Luis Potosí entre ellas el Mezcal Júrame, han decidido no competir en volumen, sino consolidar su presencia de marca apostando a la diferenciación radical de su perfil de sabor y a su invaluable legado histórico.
A diferencia de otras regiones del país que basan su economía en una amplia variedad de plantas, en el Altiplano potosino y zacatecano la producción se sustenta casi por completo en el Agave Salmiana, una de las 55 variedades de agave existentes en México y la que mejor se adapta a las severas condiciones climáticas de esta zona semiárida.
La directora de estrategia y relaciones públicas del Mezcal Júrame, Elia Viramontes, en un recorrido por las tierras que dan origen a este mezcal, señaló que el uso de este agave posee profundas raíces históricas. Relató que para la tribu guerrera de los guachichiles, la planta era considerada la encarnación de Mayáhuel, la diosa del maguey. A la llegada de los españoles, los cronistas europeos quedaron admirados al ver que los indígenas utilizaban esta planta para cubrir casi todas sus necesidades (alimento, vestido, calzado y bebida), bautizándola como "el árbol de las maravillas". Posteriormente para el siglo XVIII se le asignó el nombre científico de Agave (término griego que alude a algo "admirable" o "noble"), en la región perdura el respeto ancestral por su lento proceso de maduración, el cual toma entre 12 y 14 años bajo el sol del semidesierto.
Hoy en día, esa mística se traduce en un modelo de negocio con un alto sentido de responsabilidad social que genera un impacto económico directo en las comunidades del Altiplano mediante la compra de materia prima a productores locales.
Ubicada en Estación Ipiña, un rincón de Ahualulco la historia mezcalera data de la década de 1820, la esencia de la marca Júrame se divide en tres juramentos fundamentales: en el respeto al espíritu del agave, el compromiso con el tiempo del pueblo y generar empleo digno para ejidatarios y jóvenes de la zona.
El Mezcal Júrame trabaja en convenio estratégico con el Ejido Ipiña sede de la planta destiladora y poseedor de una imponente reserva natural de 9,000 hectáreas de maguey silvestre, en apoyo también con el Ejido Ancón como proveedor clave de piñas de Agave Salmiana y parte del ejido de Tolosa perteneciente a Zacatecas.
"Nosotros compramos el magpuey a los ejidatarios, parte también importante para los ejidatarios porque es un sustento económico que tienen seguro cada semana", señaló Elia Viramontes.
Actualmente la empresa familiar, mantiene una producción anual estimada en 40,000 botellas -con proyecciones financieras de alcanzar las 50,000 unidades a corto plazo-, la empresa busca asegurar el desarrollo social de sus comunidades proveedoras a través de la comercialización de sus variantes, principalmente su etiqueta insignia de mezcal Joven, lanzada originalmente en 2019.
Orgullosamente, el destilado de Ahualulco ha roto fronteras y actualmente se exporta de manera formal a mercados de alta exigencia como Canadá, Estados Unidos, Costa Rica y el Reino Unido. Y su reciente lanzamiento en la ciudad de Londres representa la puerta de entrada oficial al mercado de la Unión Europea, mientras que en su agenda de negocios a corto plazo ya se contempla su próxima incursión comercial en Centroamérica, específicamente en Honduras, llevando el nombre de San Luis Potosí a las vitrinas internacionales.