La tensión por la migración escaló ayer en Europa con marchas y choques políticos en algunas ciudades del continente. Las protestas ocurren en medio de la entrada en vigor del nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, que regula cómo abordará el bloque la migración irregular y las solicitudes de refugio.
En Roma, decenas de miles de personas salieron ayer a manifestarse a favor y en contra de la migración, después de que una iniciativa ciudadana impulsada por grupos de extrema derecha reuniera las 50 mil firmas necesarias para llevar al Parlamento una propuesta que exige medidas drásticas contra los extranjeros, incluidas devoluciones forzosas e incentivos para abandonar Italia.
Cientos de policías fueron desplegados para garantizar que los dos grupos rivales permanecieran separados; no se reportaron heridos.
El clima de confrontación también se extendió a Belfast, donde miles de manifestantes se reunieron para condenar los disturbios antiinmigrantes que estallaron a principios de esta semana tras el apuñalamiento atribuido a un solicitante de asilo sudanés.
Durante varias noches, grupos violentos incendiaron viviendas, arrojaron objetos a la Policía y dejaron a más de dos decenas de personas sin hogar, además de herir a 12 agentes.
La tensión se extendió hasta Glasgow, Escocia, cuando un grupo antirracista salió a "recuperar las calles" y enfrentó verbalmente a un contingente menor que, según la Policía, mostró gestos nazis y lanzó cánticos antimusulmanes.