Después de años de rupturas, desabasto y millones pagados por agua que nunca llegó a los hogares, las fallas de El Realito por fin golpean la cartera de la empresa responsable. El Gobierno de San Luis Potosí ya retuvo 114 millones de pesos a Aquos S.A. de C.V. por el historial de incumplimientos del acueducto que prometía ser la solución hídrica de la capital.
Una década de promesas rotas: de “megaobra” a dolor de cabeza
La Presa El Realito se ubica en San Luis de la Paz, Guanajuato, y fue construida por un consorcio encabezado por Grupo Carso. Se inauguró en enero de 2015 con bombo y platillo por el entonces presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador Fernando Toranzo. La promesa: traer 400 litros por segundo a través de un acueducto de 132 kilómetros para abastecer al 16% de la Zona Metropolitana de SLP y Soledad de Graciano Sánchez.
Hoy, a 11 años de su arranque, el balance es crítico: 94 suspensiones del servicio desde que entró en operación, cada falla deja sin agua directa a 80 mil viviendas, unas 400 mil personas. En crisis mayores, como la de abril de 2023, la afectación escaló a más de 600 mil habitantes que dependieron de pipas por semanas.
Las fallas tienen origen: cortina con fugas y ducto vulnerable
El problema viene desde la construcción. En 2023, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) detectó fugas en las juntas constructivas y capas de concreto de la cortina por “construcción deficiente”. La presa pierde entre 500 y 600 litros por segundo. Para repararla se colocó una geomembrana en una de las caras de la cortina.
El acueducto no está mejor. Es de concreto presforzado y el 90% de las fallas se concentra en un tramo de 59 kilómetros. Conagua determinó que 13.5 kilómetros son críticos y deben sustituirse por tubería de acero grado X-52. En 2023 tuvo 16 fallas en solo seis meses. Para 2026 ya suma tres: el 2 de enero, el 23 de febrero y una más en mayo cerca de El Piquín, Tierra Nueva, que incluso inundó un camino rural. En ese sentido, el alcalde de la Capital, Enrique Galindo Ceballos puso el contraste sobre la mesa: “La presa San José tiene 120 años y nunca ha tenido un problema. El Realito tiene 10 años y no han dejado de tener problemas”. Ambas son proyectos federales.
2025-2026: la factura por fin llega a Aquos
Derivado de los incumplimientos registrados durante 2025 en el acueducto, la Comisión Estatal del Agua (CEA) detalló que se retuvieron alrededor de 100 millones de pesos a la empresa Aquos S.A. de C.V., luego de contabilizarse 21 fallas. El director general del organismo, Pascual Martínez Sánchez, explicó que estas medidas buscan garantizar el cumplimiento de las obligaciones de la operadora y dar respuesta a las afectaciones en el servicio.
Además, durante 2026 ya se acumulan penalizaciones cercanas a los 14 millones de pesos, derivadas de la reciente suspensión del suministro durante cinco días, afectando a miles de familias. Las sanciones corresponden al esquema previsto en el contrato vigente, que permite descontar los montos directamente de los pagos a la empresa, según la duración y naturaleza de las fallas.
El costo para la ciudad: pagar por agua que no llega
El Ayuntamiento de San Luis Potosí desembolsa entre 8 y 15 millones de pesos mensuales por el agua de El Realito, bajo el esquema de tarifa T1 por agua que llega y T2 por financiamiento de la presa. El problema: se paga llegue o no llegue. Cada ruptura obliga al municipio a gastar extra en pipas, logística y operación de pozos de reserva. Cuando el acueducto falla, Interapas activa protocolo de emergencia: refuerza con pozos, manda pipas a colonias afectadas y pide a la población racionar lo almacenado. La zona sur-poniente de la capital es la más golpeada cada vez que truena el ducto.
¿Qué sigue?
La falla más reciente de 2026 ocurrió un lunes por la tarde, con fuga en el kilómetro 43 de la carretera federal 57, antes del entronque con Tierra Nueva. Pascual Martínez reconoció en enero que, pese a ajustes técnicos, las fallas continuarán presentándose de manera esporádica.
Conagua ya remitió informes a la Función Pública para proceder administrativa y penalmente contra responsables de las fallas de construcción. Mientras, el Gobierno del Estado mantiene el seguimiento permanente del funcionamiento del acueducto y de las medidas necesarias, con el objetivo de mejorar la continuidad del suministro y proteger el derecho de la población.
La ironía que más indigna: en julio de 2024 la presa alcanzó su máxima capacidad y comenzó a desfogar agua, pero colonias como El Rosedal y Quintas de la Hacienda llevaban semanas sin recibir una gota. En redes ya circula el sarcasmo: “Fallas del Realito 178 al año”. Por primera vez en una década, la factura de los errores no la paga solo la ciudadanía. Ahora también le toca a Aquos.