No es fácilcaminar, sin alguien que nos guíe.
La vida, está llena de obstáculos y misterios. Y éstos, hacen que sea difícil, acertar en las decisiones.
Al llegar a este mundo, nos encontramos en un sitio desconocido.
Por eso, necesitamos contar con alguien que conozca, y nos conduzca por el buen camino.
Y, como nadie nace sabiendo, es necesario vivir y experimentar la vida, para saber vivirla.
Por tanto, siempre vamos a necesitar un guía; alguien de quien fiarnos, y que nos lleve por el buen camino.
Es muy común, que en algunos momentos de la existencia, lleguemos a sentirnos perdidos.
Pero, el hombre de nuestro tiempo, se siente más perdido que nunca; y,siempre necesitado de alguien que lo conduzca.
Aunque, ya desde tiempos de Jesús, las masascaminaban sin rumbo.
Así lo dice el Evangelio: “En aquel tiempo, al ver Jesús a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor”. (Mt.9)
El hombre se ha perdido, porque no encuentra al pastor; ya sea, porque lo perdió, o tal vez, no se arriesga a confiar en cualquiera.
Es cierto, que no todos los guías, saben cómo conducirnos.
Por eso, necesitamos contar con el Buen Pastor;el ser que ame a sus ovejas, y las conduzcahacia la dicha.
No hay que soltarse de la mano, de aquélque nos dio la vida.
Solo Dios, que nos ha creado,sabe lo que nos hace falta, y hacia donde necesitamosllegar.
Pbro. Lic. Salvador Glez. Vásquez.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 36 – 10, 8
En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies». Llamó a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios.
Gratis habéis recibido, dad gratis».
Palabra del Señor