locales

La salud mental enfrenta una situación cercana a una epidemia

La salud mental se perfila como uno de los principales desafíos de salud pública entre adolescentes y jóvenes.

La salud mental atraviesa una de las etapas más delicadas de los últimos años y los suicidios representan únicamente la parte visible de una problemática mucho más amplia, advirtió el psiquiatra y psicoterapeuta Ernesto Amaury Peñuelas González. 
De acuerdo con el especialista, el fenómeno ha alcanzado dimensiones que ya pueden considerarse cercanas a una epidemia a nivel mundial. Sin embargo, señaló que los casos que llegan a conocerse públicamente son apenas una fracción de lo que realmente ocurre. 'Lo que vemos son los suicidios consumados, pero detrás suele existir una cadena de intentos previos, crisis emocionales y llamados de auxilio que muchas veces no son detectados a tiempo", explicó.
 
El impacto de la pandemia de COVID-19
El problema se agravó después de la pandemia de COVID-19. Aunque durante los primeros meses de la emergencia sanitaria no se observó un incremento tan marcado, Peñuelas González señaló que fue en la etapa posterior cuando comenzaron a multiplicarse los casos de ideación suicida e intentos de autolesión, particularmente entre adolescentes y adultos jóvenes. Explicó que actualmente ya es posible identificar pensamientos suicidas en menores de entre 12 y 13 años, mientras que los intentos comienzan a presentarse con mayor frecuencia entre los 15 y 16 años.
El panorama se vuelve aún más complejo conforme avanza la edad, ya que factores como el consumo de alcohol, una mayor independencia económica, vivir lejos de la familia y la influencia del entorno digital pueden agravar situaciones emocionales que se han desarrollado durante años. A decir del especialista, muchos de los casos que terminan en tragedia no son hechos aislados ni repentinos, sino el desenlace de procesos que se fueron construyendo silenciosamente durante largo tiempo.
 
Las cifras del INEGI: jóvenes, los más afectados
De acuerdo con los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), correspondientes a 2024, los grupos de edad con mayor número de suicidios fueron: de 25 a 29 años, con 37 casos; de 30 a 34 años, con 30; y de 15 a 19 años, con 29. En comparación con 2023, el grupo de 15 a 19 años registró un incremento al pasar de 19 a 29 casos. También aumentaron los registros entre las personas de 30 a 34 años, que pasaron de 21 a 30, y entre quienes tenían 35 a 39 años, donde los casos crecieron de 17 a 27. Para el especialista, estas cifras reflejan una problemática que no surge de un momento a otro, sino que se va gestando desde etapas tempranas de la vida.
 
Redes sociales: no son el origen, pero sí un factor que influye 
Contrario a la idea de que las plataformas digitales son la causa principal, Peñuelas González consideró que el origen de la mayoría de los problemas emocionales se encuentra en el entorno familiar y en la fragilidad de las redes de apoyo. No obstante, explicó que los algoritmos de las redes sociales pueden reforzar emociones negativas al exponer constantemente a los jóvenes a contenidos relacionados con tristeza, desesperanza o conductas autodestructivas.
Además, advirtió que las plataformas digitales han comenzado a ocupar espacios que anteriormente pertenecían a la familia. "Muchos adolescentes encuentran compañía permanente en internet porque no la encuentran en casa. Las redes sociales están disponibles todo el tiempo y terminan sustituyendo conversaciones, apoyo emocional y acompañamiento que deberían provenir de sus círculos cercanos", señaló.
Agregó que otro problema es que los temas relacionados con el suicidio suelen ser censurados o minimizados en distintos espacios digitales, lo que dificulta que los jóvenes identifiquen lo que están experimentando y busquen ayuda profesional.
 
Señales de alerta que no deben ignorarse 
El especialista explicó que existen distintas alertas que pueden indicar que un menor o un joven necesita atención inmediata. Señales graves: Autolesiones y quemaduras provocadas; consumo de sustancias; conductas delictivas; problemas severos de sueño; y comportamientos de alto riesgo. Señales intermedias: Publicaciones con contenido excesivamente triste o perturbador; cambios drásticos en la apariencia; y expresiones constantes relacionadas con la muerte.
Señales sutiles: Aislamiento; irritabilidad frecuente; disminución del rendimiento escolar; alteraciones del sueño; y tendencia a permanecer encerrados durante largos periodos. Uno de los indicadores que consideró especialmente importantes es la irritabilidad constante. "Cuando un adolescente se enoja por todo y reacciona de forma desproporcionada de manera permanente, puede estar manifestando un problema emocional mucho más profundo", explicó.
 
Pedir ayuda puede cambiar el rumbo 
Ante cualquiera de estas señales, el psiquiatra insistió en la importancia de buscar apoyo profesional lo antes posible; detalló que, en algunos casos, el simple hecho de que una persona se sienta escuchada y comprendida puede generar un alivio inmediato y abrir una ventana de tiempo valiosa para intervenir.
En otros escenarios, dijo, la solución puede estar en resolver conflictos familiares, atender situaciones de acoso escolar o modificar dinámicas que están afectando el bienestar emocional del joven. También existen casos en los que es necesario combinar terapia psicológica con tratamiento médico.
 
Hablar del tema sin estigmas 
Peñuelas González señaló que uno de los mayores obstáculos sigue siendo el miedo de las familias a ser juzgadas. Por ello, recomendó manejar estos procesos con absoluta discreción y compartir la información únicamente con las personas indispensables para brindar apoyo. "Buscar ayuda no debe convertirse en motivo de vergüenza. Lo importante es actuar a tiempo".
Cabe destacar que para el especialista, la crisis de salud mental que hoy se observa entre adolescentes y jóvenes no apareció de un día para otro. Se trata de un fenómeno que lleva años construyéndose y que, de no atenderse oportunamente, podría seguir creciendo en los próximos años.
 
 
 
OTRAS NOTAS