San Luis Potosí, SLP.- La relación institucional entre el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de San Luis Potosí parece haber llegado a un punto de quiebre. Los proyectos de infraestructura que fueron anunciados a finales de 2025 como una muestra de coordinación entre ambas administraciones hoy se encuentran divididos, envueltos en señalamientos y marcados por una evidente falta de comunicación.
Lo que en su momento fue presentado como una estrategia conjunta para impulsar obras de gran impacto en la capital potosina, terminó fragmentándose apenas unos meses después. A principios de junio, el Ayuntamiento informó que proyectos como el paso a desnivel de El Saucito y la intervención vial en Villa Magna ya no serían desarrollados en coordinación con el Gobierno Estatal, sino únicamente con recursos y gestión municipal.
La versión estatal, sin embargo, apunta a que dichos proyectos no estaban cancelados, sino detenidos. La titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano, Vivienda y Obras Públicas (SEDUVOP), Leticia Vargas Tinajero, reconoció que existían planes para trabajar en conjunto, pero aseguró que permanecían en espera. “Sí habían proyectos que se iban a hacer con mancuerna, uno de ellos era el puente de la glorieta Inn y el de Saucito, pero estamos en espera”, expresó la funcionaria. No obstante, al ser cuestionada sobre el futuro de estas obras, admitió desconocer el estado actual de las negociaciones. “Pues ahorita ya no tengo información de eso”, señaló.
Las declaraciones contrastan con la postura asumida por el gobernador Ricardo Gallardo Cardona, quien confirmó que algunas de las obras originalmente planteadas como proyectos compartidos serán ejecutadas exclusivamente por el Gobierno Estatal. “En 15 días arrancamos el Puente de la Familia, que es otra gran obra para la zona poniente de la ciudad, y nosotros vamos a continuar las obras. De hecho, el Puente de la Familia es una de las obras que íbamos a hacer en conjunto; ahora la vamos a hacer solos”, afirmó.
En el caso del paso a desnivel de El Saucito, Gallardo sostuvo que la responsabilidad recae ahora totalmente en el Ayuntamiento capitalino y atribuyó los retrasos a observaciones realizadas por instancias de control administrativo. “La obra del Saucito es un tema donde el Ayuntamiento tiene que sacarla y hacerla. Si todavía no le manda la Contraloría los datos que se están pidiendo, pues también tienen que explicar por qué quieren gastar más de 300 millones de pesos en una obra de 150 millones. Es un tema que pide la Contraloría y si no sale, no es por un capricho de la Contraloría”, explicó.
Más allá de las diferencias técnicas o financieras, el conflicto deja ver un trasfondo político cada vez más evidente. Lo que comenzó como una agenda compartida de infraestructura hoy refleja el distanciamiento entre dos gobiernos que, pese a pertenecer a distintos proyectos políticos, habían logrado acuerdos en temas estratégicos para la capital. El propio gobernador reconoció que las tensiones políticas rumbo a las elecciones de 2027 han comenzado a influir en la relación institucional. “Hay una dinámica de mucho golpeteo por parte de los ayuntamientos, o al menos de la capital, y se entiende. Son tiempos políticos y es una nueva dinámica para poderse posicionar como un candidato de oposición para el 2027, y es válido”, concluyó.
Mientras los señalamientos cruzados aumentan, las obras que alguna vez fueron presentadas como símbolo de cooperación terminan convertidas en el reflejo de una relación fracturada.