moda y belleza

Adiós al clean look: el maquillaje vuelve a ser divertido

Después de años de piel pulida, cejas peinadas y tonos nude, las tendencias de belleza apuntan hacia un regreso del color, los ojos intensos y los acabados menos perfectos.

Durante varias temporadas, el clean look dominó redes sociales, alfombras rojas y rutinas de belleza. La fórmula era clara: piel luminosa, maquillaje casi imperceptible, labios naturales, cejas laminadas y peinados recogidos sin un solo cabello fuera de lugar. Sin embargo, todo indica que esa estética minimalista comienza a perder fuerza.

La nueva conversación en belleza apunta hacia un maquillaje más expresivo, con menos presión por verse “perfecta” y más espacio para jugar. De acuerdo con tendencias recientes destacadas por medios especializados, el color vuelve a tomar protagonismo: sombras azules, labios más marcados, blush intenso y ojos con inspiración grunge aparecen como respuesta al dominio del maquillaje limpio y discreto.

El cambio no significa que la piel cuidada desaparezca. Al contrario, el skincare sigue siendo clave, pero ahora convive con propuestas más atrevidas. La diferencia está en que el rostro ya no busca verse editado o impecable, sino con personalidad. El maquillaje “messy”, los delineados difuminados y los labios con efecto borroso se colocan como una alternativa más relajada y creativa frente al rostro perfectamente pulido del clean girl aesthetic.

Entre las señales más claras de este giro está el regreso de la sombra azul, un color que durante años fue considerado arriesgado, pero que ahora aparece en looks editoriales, pasarelas y celebridades. También vuelven los tonos oscuros, los labios cereza, vino o rosados intensos, así como el rubor aplicado sin miedo para dar un efecto fresco y juvenil.

Más que una despedida definitiva, el adiós al clean look parece ser una pausa. La belleza de 2026 no elimina lo natural, pero sí abre la puerta a una estética menos rígida. La tendencia ya no exige elegir entre piel limpia o maquillaje llamativo: ahora la clave está en mezclar ambos mundos.

El mensaje es claro: después de años de discreción, el maquillaje quiere volver a verse, divertirse y ocupar espacio.

 
 

 

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