Los cambios ambientales por el calentamiento global, la contaminación y las sequías prolongadas están modificando la forma en que opera el sistema inmunológico de los potosinos, advirtió la doctora Yolanda Rodríguez Galván, especialista en Alergia e Inmunología, que explicó que el organismo se ve forzado a adaptarse a escenarios climáticos cada vez más extremos, lo que favorece la aparición y el agravamiento de enfermedades alérgicas y respiratorias.
El calor vuelve más agresivo al polen
Rodríguez Galván explicó que el aumento de la temperatura altera los ciclos de polinización: prolonga las temporadas en que las plantas liberan polen y expande las zonas donde pueden desarrollarse. Las condiciones cálidas y secas también facilitan que estas partículas se dispersen con mayor facilidad y permanezcan suspendidas en el aire por más tiempo, recorriendo mayores distancias.
Además, el calor modifica la estructura de las proteínas del polen, volviéndolas más agresivas para personas susceptibles. A esto se suma el incremento de dióxido de carbono en la atmósfera, que estimula a diversas especies vegetales a producir mayores cantidades de polen.
La contaminación potencia las alergias
La especialista señaló que diversos estudios documentan una mayor incidencia de enfermedades alérgicas en zonas urbanas que en áreas rurales. Los contaminantes alteran la superficie externa de los granos de polen, lo que facilita la liberación de sustancias alergénicas y aumenta el contacto de estas partículas con la piel y las mucosas. La concentración de contaminantes, el tiempo de exposición y las condiciones climáticas agravan el problema.
Sequedad, irritación y más infecciones
El calor extremo y la baja humedad deshidratan piel y mucosas. Entre los síntomas más frecuentes están garganta seca, picazón, tos seca, alteraciones en la voz y sangrados nasales por resequedad extrema. La disminución de mecanismos naturales de protección —lágrimas, mucosidad respiratoria y grasa de la piel— facilita la entrada de virus, bacterias, hongos y alérgenos al organismo. Cuando el aire caliente y seco llega a los bronquios sin humidificación adecuada en la nariz, provoca irritación y estrechamiento de las vías respiratorias.
Aumentan las consultas por problemas respiratorios
Durante los periodos de sequía y calor, se registra un incremento en las consultas médicas por afecciones respiratorias, afirmó Rodríguez Galván. En atención primaria son comunes los pacientes con nariz seca, congestión nasal, comezón de garganta y tos. Si no se atienden, pueden evolucionar a infecciones virales o bacterianas que requieren tratamiento específico. En consultorios de alergología se observa mayor intensidad en los síntomas alérgicos y agravamiento de padecimientos pulmonares crónicos.
Las enfermedades que más se agravan
Los padecimientos más afectados por estas condiciones son: rinitis alérgica, conjuntivitis alérgica, asma, dermatitis atópica, enfisema pulmonar y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Los grupos más vulnerables incluyen a menores de 5 años, adultos mayores de 60, personas con alergias no controladas, fumadores activos o pasivos, pacientes con enfermedades pulmonares crónicas y quienes tienen acceso limitado a atención médica o medicamentos.
Más de 3 mil casos en 2024, con tendencia al alza
Datos de morbilidad y egresos hospitalarios del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran un aumento sostenido de enfermedades respiratorias en San Luis Potosí. En 2022 se atendieron 2 mil 643 personas: mil 331 hombres y mil 312 mujeres; en 2023 la cifra subió a 3 mil 056 casos: mil 464 hombres y mil 592 mujeres; en 2024 el total llegó a 3 mil 169 pacientes: mil 501 hombres y mil 668 mujeres.
Prevención: la clave para no complicarse
La especialista recomendó privilegiar medidas preventivas: alimentación equilibrada, hidratación adecuada, actividad física frecuente y descanso suficiente. También sugirió realizar aseos nasales con soluciones isotónicas, evitar contaminantes en el hogar como humo de cigarro y detergentes agresivos, y ventilar las casas durante las primeras horas de la mañana.
Otras recomendaciones sin, identificar los periodos de polinización locales, evitar secar ropa al aire libre cuando haya alta concentración de polen y limitar la exposición prolongada al aire acondicionado seco. Rodríguez Galván advirtió que ignorar síntomas persistentes como tos, congestión nasal, irritación de garganta o dificultad para respirar puede derivar en sinusitis, infecciones recurrentes o asma de difícil control. Insistió en evitar la automedicación y acudir con profesionales certificados para diagnóstico y tratamiento adecuados.