El festejo de México llegó, a pesar de la tormenta.
No la de bloqueo de la CNTE en el Zócalo, que le quitó a la Presidenta Claudia Sheinbaum la posibilidad de salir a recibir los aplausos de su público en la inauguración del Mundial de Futbol en el Zócalo, ni el de las madres buscadoras de sus más de 130 mil hijos desaparecidos que se manifestaban al pie del Ángel de la Independencia.
Fue una simple y real tormenta, de neblina y ráfagas de lluvia que ahuyentó a la afición, que demostró que la realidad sigue siendo mejor que las ilusiones.
Hasta el silbatazo final del partido México-Sudáfrica todo era alegría. Qué fácil la felicidad a veces. Tan simple, tan pura, tan poquita.
La Selección Nacional tenía todo en contra. De 7 partidos inaugurales que había jugado en 17 mundiales, tenía 5 derrotas y 2 empates. Dos goles a favor y 19 en contra; y más de 199 mil homicidios en el pasado sexenio de Andrés Manuel López Obrador, recordaba una manifestación de personas desaparecidas que llegó casi a la puerta del Estadio Ciudad de México. Las flores de adorno sobre Paseo de la Reforma, alrededor del Ángel, eran cempasúchiles, las flores de los muertos.
En 2010, en el Mundial en Sudáfrica habían quedado 1 a 1. Pero qué bonita es la venganza cuando Dios nos la concede y México ganaba 2 a 0 y alrededor del Ángel celebraban como si ya hubieran ganado el campeonato. Mexicanos, apúrense a ser felices que ya viene la tristeza.
"Tenemos que vivir el ahora, no el ayer ni mañana, es el ahora y gastarnos lo que tengamos. Yo me vine con mis propios recursos, pero no me interesa. Mi hermano acaba de morir de cáncer y lo sepulté hace 8 días. Se quedó todo su dinero en el banco, y hay que disfrutar todo eso. La vida es lo que se tiene que disfrutar", decía una mujer de Toluca. Guadalupe González quería llorar y se aguantaba sobre la Calle de Génova.
Una vendedora ambulante había logrado conectar su televisión al Mundial y ahí se amontonaban los que no habían podido entrar a los restaurantes. Padres de familia, otros vendedores y vagos que gritaban: "¡México! ¡México!" y luego: "¡La del puesto! ¡La del puesto!". En tiempos de emergencia, cualquier pretexto sirve para estar contentos.
En el Ángel, en la Calle de Génova, Bucareli y el cruce de Insurgentes, los peatones lucían sus playeras verdes. Piratas y originales, que más daba.
Abajo del Ángel de la Independencia, los familiares de personas desaparecidas se habían adelantado a cualquiera festejo, cuando apenas el templete se montaba. Colgaron una lona que recordaba los más de 133 mil desaparecidos, apenas de 2006 hasta ahora. Y ni un dato, ni una esperanza. La Fiscalía apenas tiene apenas 4 mil carpetas de investigación abiertas. El Estadio Azteca, donde se jugó el partido inaugural, tiene capacidad para 87 mil asientos. La calma que las autoridades mexicanas buscaban era el silencio de los gritos que los aficionados ya no podían realizar.
Detrás del templete, los familiares pegaron cientos de fichas de personas desaparecidas. "En ningún momento queremos arruinar la fiesta, simplemente que nos escuchen, que volteen a ver cómo está México que es, como dicen, México, campeón en desapariciones", dijo Rocío Fragoso, mamá de Karen Estefanía Domínguez, de 30 años de edad, desaparecida hace 8 años.
Un hombre llegó con su nieto de 6 años desnudo, todo pintado de bandera nacional sobre sus hombros. Alegre, pero triste. Su hijo se fue hace 6 años a Estados Unidos, sigue en Wisconsin, y no ha regresado. "Así la libramos en el Mundial de 1994, así seguimos", decía. Y su nieto temblaba de emoción o de frío.
Por los celulares se veían las noticias, enfrentamientos afuera del Azteca de familiares de desaparecidos contra la Policía. La Presidenta Claudia Sheinbaum había evitado ir al Azteca para evitar los abucheos y tampoco pudo estar en el Zócalo. Se fue al Deportivo de los Hermanos Galeana. El primer gol de México, el segundo. El difícil camino de la Selección que tiene todo en contra.
De 17 mundiales, tiene 28 derrotas, 17 victorias y 15 empates. Ciento un goles en contra y 62 a favor. De 10 partidos del entrenador Javier Aguirre en dos mundiales, Corea, Japón y Sudáfrica, 4 derrotas, 3 empates y 3 victorias. Y a pesar de todo, una victoria. Dos a cero.
El humo de las bengalas verdes se mezclaban con los gritos de protesta por las desapariciones. "De la Sierra Morena, cielito lindo, vienen bajando... un par de ojitos negros, cielito lindo, de contrabando". Alrededor del Ángel, entre las flores amarillas de los muertos, había alegría, ilusión y gritos. "¡Ay, ay ay! canta y no llores", y luego venía el aguacero. La alegría que es tanta y tan poquita. Había que volver al Ángel.