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Jaque mate o sacrificio inútil

Tablero político

Las elecciones de 2027 aún parecen lejanas para los ciudadanos, pero para los partidos políticos el reloj ya corre. Los eventos partidistas, los destapes adelantados, las ruedas de prensa y las primeras confrontaciones dejan claro que la disputa por la gubernatura ya comenzó.

La semana pasada se movió una pieza importante del tablero. Durante un evento del PAN apareció en primera fila el alcalde Enrique Galindo Ceballos, quien dejó entrever su interés por competir por la gubernatura y planteó una posible alianza entre PAN, PRI y Movimiento Ciudadano.

Sobre el papel, la estrategia parece lógica. La suma de los afiliados registrados ante el INE de Movimiento Ciudadano, PAN y PRI alcanza poco más de 16 mil militantes. Sin embargo, la política no se gana únicamente con matemáticas. Las coaliciones sirven para sumar estructuras, operadores, liderazgos y votos, pero también obligan a convivir a grupos que muchas veces ni siquiera comparten proyecto.

Y ahí apareció la primera contradicción. Mientras Galindo plantea una alianza amplia, voces del PAN como Rubén Guajardo sostienen que no necesitan coaliciones y rechazan ir con el PRI. Del otro lado, priistas también han mostrado resistencia. Es decir, quienes buscan construir un bloque opositor todavía no logran ponerse de acuerdo entre ellos.

El reciente triunfo del PRI en Coahuila alimentó aún más ese debate. El llamado “carro completo” permitió al priismo presumir músculo político y reactivar el discurso de que el partido sigue teniendo capacidad para competir. Algunos incluso aprovecharon para lanzar críticas a Morena y hablar de un supuesto desgaste de la llamada nueva política.

Sin embargo, los números en San Luis Potosí cuentan otra historia. Morena supera los 218 mil afiliados registrados y el Partido Verde presume una estructura mucho mayor. En esta partida de ajedrez, PAN, PRI y Movimiento Ciudadano parecen concentrados en discutir quién mueve las piezas, mientras Morena y el Verde observan el tablero con calma. El verdadero riesgo para la oposición no es perder la elección, sino llegar fracturada antes de que inicie formalmente la partida. Porque en política, como en el ajedrez, las divisiones internas suelen hacer más daño que el adversario.

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