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Producción automotriz en México frena en mayo, aunque exportaciones resisten

La fabricación de vehículos ligeros cayó 3.7 por ciento durante mayo, mientras los envíos al extranjero mantuvieron números positivos, en medio de un entorno marcado por ajustes en plantas y la revisión del T-MEC.

La industria automotriz mexicana encendió señales de alerta en mayo, luego de que la producción de vehículos ligeros registró una caída anual de 3.7 por ciento, tras cuatro meses con mejor desempeño. De acuerdo con cifras del Registro Administrativo de la Industria Automotriz de Vehículos Ligeros del INEGI, durante el quinto mes del año se fabricaron 342 mil 926 unidades en el país.

El dato representa uno de los mayos más bajos para la industria en los últimos años, solo por encima del nivel observado durante el desplome provocado por la pandemia en 2020. La baja golpeó el acumulado anual, que pasó ligeramente a terreno negativo: entre enero y mayo de 2026 se produjeron un millón 642 mil 083 vehículos, una disminución marginal de 0.09 por ciento frente al mismo periodo del año anterior.

El retroceso estuvo marcado por caídas importantes en algunas armadoras. Mercedes Benz reportó uno de los ajustes más fuertes, con una baja superior al 60 por ciento; BMW retrocedió alrededor de 25 por ciento y Nissan también tuvo una contracción de doble dígito. Estos resultados presionaron el desempeño general de la manufactura automotriz, uno de los sectores más relevantes para las exportaciones mexicanas.

La paradoja está en el comercio exterior. Mientras las plantas produjeron menos, las exportaciones lograron mantenerse al alza: en mayo se enviaron 306 mil 288 vehículos al extranjero, 1.7 por ciento más que en el mismo mes de 2025. En el acumulado enero-mayo, las exportaciones sumaron un millón 388 mil 236 unidades, un crecimiento anual de 4 por ciento.

Estados Unidos se mantiene como el principal destino de los autos fabricados en México, con más de tres cuartas partes de los envíos, seguido por Canadá, Alemania y Brasil. Esto confirma que la demanda internacional por vehículos mexicanos sigue activa, aunque el ritmo de producción interna muestra señales de debilidad.

El comportamiento llega en un momento clave para el sector, debido a la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Para la industria automotriz, el reto será sostener su competitividad frente a presiones arancelarias, cambios en cadenas de suministro, ajustes de producción y una mayor exigencia en reglas de origen.

Aunque el avance de las exportaciones evita una lectura completamente negativa, la caída en la producción revela que el sector opera a dos velocidades: hacia afuera mantiene fortaleza, pero dentro de las plantas enfrenta ajustes que podrían marcar el rumbo de los próximos meses.

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